$LAYYYTER
Keni
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
tumblr dot com
we're not kids anymore.
dirt enthusiast
Lint Roller? I Barely Know Her
Game of Thrones Daily

❣ Chile in a Photography ❣

祝日 / Permanent Vacation
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
h

Janaina Medeiros
Stranger Things
Monterey Bay Aquarium

ellievsbear
Cosmic Funnies
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
No title available
Mike Driver

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Türkiye

seen from United States
seen from India

seen from Switzerland
seen from Italy

seen from Canada

seen from Iraq

seen from Switzerland
seen from United States

seen from United States

seen from Türkiye
seen from United States

seen from Australia

seen from United Kingdom

seen from Iraq

seen from United Kingdom
seen from Lithuania
seen from United States
@clydemrkvc
niklaus.
A pesar de que había sido él quien se lo había pedido, no esperaba tan buena actuación por parte del contrario. Su cuerpo se tensó ligeramente a la par que su labio era capturado con firmeza por sus dientes. Devolvió el agarre de su mano, tembloroso sin ser consciente, y una sonrisa que pecaba de estúpida y tímida adornó sus facciones. Su diestra se afirmó en la cintura del mayor mientras sus ojos quedaban clavados en los contrarios, y solo salió de aquel pequeño trance cuando la voz ajena resonó en sus oídos. Se aclaró la garganta, sintiéndose idiota, y desvió su rostro un instante para ver a la chica. Ésta parecía a punto de echarse a llorar, pero segundos después se alejó de allí, girándose de tanto en tanto para verlos. —S-sí. Lo has hecho g-genial y… y-ya se marcha—. Murmuró titubeante, tragando saliva. —Un minuto y habrá desaparecido… y p-podrás volver a tu vida normal. G-gracias por la ayuda—.
Su fama abandonada en el instituto había quedado enterrada, supuestamente, en especial luego de su última relación dentro de la universidad, decidió alejarse parcialmente de los amoríos, esta clase de favor le trajo un par de recuerdos, añorando el tiempo donde todo resultaba más sencillo para él con las mujeres. Porque sí, con ellas desbordaba experiencia, pero no recordaba haber estado tan cerca de un hombre anteriormente, nunca se lo había planteado. “¿Te pusiste nervioso?” tuvo que preguntar, la verdad es que le costaba creerlo; tampoco sabía cómo sentirse al respecto. Levantó su mano hasta el castaño cabello contrario, obsequiándole una caricia sutil y prolongada para después descender con sus dedos y apoyar la palma sobre el pecho de su interlocutor. “No era mi intención, uh--- la verdad es que siempre he sido abierto de mente y todo eso, pero nunca había estado así, ya entiendes...” o eso esperaba, porque realmente era una disculpa vaga por la pobreza de su actuación. Por el rabillo de su ojo se percató de la muchacha alejándose por completo, y no tardó en obsequiarle una sonrisa a su interlocutor: “Misión cumplida.”
ariel.
Ariel iba a responder cuando el muchacho se apresuró en aclarar él mismo su punto, simplemente asintió dándole la razón. —Puedes soñar, aún trabajamos con proyectos ficticios, creo que el próximo año ya será todo con presupuesto— le explicó. —De momento la idea es aprender a conceptualizar las ideas de personas que no necesariamente saben de arquitectura— agregó. —En otras palabras, dime que te gustaría y yo lo diseño— sonrió.
“Vale, entonces...” pausó, permitiéndose un prudente rango de tiempo en meditar la situación. “Quiero un palacio.” Asintió parsimoniosamente, generando una proyección dentro de su cabeza. “Que sea como en los cuentos, o algo así, ya sabes, subterráneos secretos, muchas habitaciones innecesarias, muchas escaleras que lleven a ningún lado, un recibidor enorme, una cocina enorme y mi habitación, claro, tendrá que ser la más grande.”
navy.
“¡Hey! ¿Qué tal si me pasas ese destornillador plano? Me harías un favor, no puedo soltar esto” pronunció, tras ver una figura acercarse al lugar donde trataba de colocar un altavoz.
“Vale,” dijo antes de observar alrededor de sus pies, buscando la herramienta que su interlocutor requería. Al encontrarla, se la entregó. “Uh, ¿qué se supone que estás haciendo---? ¿Hay algún carnaval y no me he enterado?”
niklaus.
Aquella chica llevaba persiguiéndole durante toda la tarde creyendo que él no la había visto, pero la verdad era que sabía que iba tras él desde hacía bastantes horas. Comenzaba a sentirse verdaderamente intimidado con su presencia, y su cuerpo estaba en constante tensión como si temiera que en algún callejón oscuro fuera a lanzarse sobre él para violarle o cualquier cosa por el estilo. Al doblar una esquina se topó de frente con alguien conocido y simplemente agarró a esa persona por los brazos con cuidado y la miró con cara de circunstancias. —Por favor, finge que tú y yo tenemos algo para que esa loca deje de seguirme—. Pidió con tono suplicante. Se ponía nervioso en aquellas situaciones; no estaba acostumbrado a que le acosaran.
Lo tomó por sorpresa, pero le hizo bastante gracia la petición. Una sonrisa surcó sus facciones, soslayando a la muchacha con una rápida mirada que después buscó la de su interlocutor. “Bueno, pero no soy tan buen actor,” admitió. Sus cejas se alzaron en ligera confusión, mientras su diestra buscó capturar el mentón del más joven para plantar un beso casual sobre su mejilla, enseguida deslizó su mano para entrelazarse a la de su interlocutor. “¿Lo estoy haciendo bien? ¿Ya se marchó?” preguntó en un susurro, mientras los dedos libres los utilizaba para delinear suavemente el pómulo izquierdo del muchacho. A pesar de que nunca había hecho algo como eso antes, se encontraba bastante relajado debido a sus experiencias reales previas, no era como si le molestase para nada.
ariel.
—¡Hola!— saludó la morena mientras sonreía a la persona que estaba frente a ella. —Necesito tu ayuda… verás, tengo que hacer un proyecto para taller y consiste en diseñar una casa para un cliente específico, se supone que tiene que ser alguien de la universidad y bueno, pensé que podrías ser tú— le propuso animada esperando que aquella persona aceptase a ser su potencial cliente. —¿Qué dices?—
Saludó con un movimiento sutil de su cabeza, alzando su mentón. Se limitó a escuchar atentamente a la castaña y entonces le dedicó una ligera sonrisa. “¿Y no te sale más fácil hacerlo con tus amigos o compañeros? Vale, tal vez yo soy el tramposo que haría eso,” admitió, atropellando su propia idea en la marcha. “Supongo que está bien, ¿cuánto es el presupuesto?” preguntó, entrecerrando sus ojos. “¿O puedo soñar?”
dorothy.
Alguien al parecer había encontrado muy gracioso el hecho de sacar su toalla y ropa de los vestidores, por lo que ahora caminaba por el campus en su traje de baño, cubriéndose el pecho como podía con sus brazos con su mochila sobre sus hombros hasta que se encontró con alguien, haciendo que sus mejillas se sonrojaran suavemente. “Disculpa ¿de casualidad no traes algo con lo que pueda cubrirme? Hace frio” hablo suavemente, mintiendo un poco ya que lo que más le incomodaba era andar así por el campus, no le gustaba estar tan expuesta.
“Si estás pidiendo mi chaqueta, entonces sí, puedo prestártela,” le respondió con una sonrisa sutil decorando sus facciones. Poco tardó en deshacerse de la prenda para entregársela a la castaña que, en ese momento, la necesitaba más que él. “De todas formas creo que hubiera sido más rápido llegar a tu habitación para cambiarte. Colocarse ropa seca sobre el cuerpo tan mojado... bueno, es probable que te resfríes,”
taima.
la chica entró corriendo al primer cuarto que encontró. ni siquiera sabía en que fraternidad se había adentrado, o siquiera si eran las residencias universitarias. ciertamente, solo huía de su hermanita pequeña, a quién debía despistar mientras su madre la llevaba al coche. podía sonar cruel, pero no había manera de que la pequeña Karma se separara de ella si no — siento haber entrado así —. dijo, girándose para ver a la persona con quien hablaba.
Suerte que no estaba haciendo nada importante, porque si había algo que apreciaba el americano era su privacidad. La lectura de sus apuntes estaba tornándose ligera, pero un poco aburrida, por lo que no estaba del todo concentrado; a pesar de ello, se exaltó con la interrupción de la muchacha. “Yo también lo siento,” articuló con sinceridad, su ceño se frunció enseguida, difícilmente lograría justificar a la desconocida. “¿Y bien? ¿Necesitas algo?” preguntó, analizando superficialmente la situación, quizá estaba en problemas.