La fiesta: una patente de corzo que permite lo que la cotidianidad prohíbe
Adolfo León Maya Salazar, es sociólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana y magister en Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia, actualmente conforma la plata docente de los pregrados de comunicación social y ciencias políticas de la Universidad EAFIT.
Su conocimiento sociológico acerca de los diferentes procesos de conformación demográfica y de aspectos sociales, resultan de mucha ayuda para entender mejor los diferentes variables sociales que constituyen la rumba, la fiesta y estos lugares.
De esta manera pues, Adolfo Maya ilustra el tema con una serie de respuestas las siguientes preguntas:
¿Qué hace que la distribución de los lugares de fiesta en la ciudad esté tan bien marcada?
“Hay básicamente dos procesos que se encuentran: uno es el normativo, que es el que por disposición legal y de planeación municipal hay unos espacios que tienen una destinación en actividades y ejercicios económicos; es el uso normativo del suelo.
Sin embargo, se encuentra lo normativo con lo social, es decir, la población va dotando de sentidos y va poblando determinados espacios que no consultan con esa normativa, pero finalmente es la norma la que tiene que leer esa fuerza y ese ímpetu social y cultural que los ciudadanos le vamos dando a los espacios, en sociología urbana, se le llamaría a esto el cambio de vocación de los espacios. La normativa establece vocaciones para el comercio, la residencia, la recreación, la lúdica y el deporte, entre otros.
No obstante, somos los pobladores los que vamos jalonando a la normativa para que no sea esa una expresión ilegal, sino que sea social, es decir, lo legal tiene que leer esas dinámicas que los espacios están dando”.
¿Cuál es la importancia del licor en la vida nocturna?
“El tema del licor es algo histórico, el trago está asociado a una actividad no laboral, es decir, cuando hay una división del espacio y del tiempo en términos sociales, hay unas jornadas para descansar, otras para producir y otras destinadas a la familia, que por cierto es la lógica de las 24 horas dentro de la civilización occidental a la que hacemos referencia.
Así, se ha tomado la noche como el tiempo en donde como individuos podemos ponerle el sello a la privacidad y el sello a la intimidad.
Igualmente, hay un control, el Estado debe buscar fundamentalmente cuatro grandes monopolios: el monopolio de la violencia y la guerra, el monopolio del control administrativo de la población, el control de impuestos y el control de la moral y la cultura.
Es entonces la noche el espacio de las autonomías individuales, allí el control es mucho menos posible, es decir, no es que no haya referentes de control, pero es aquí en donde es menos posible que la empresa, el horario laboral, la familia y la productividad, controlen.
En otras palabras, la noche es celebre porque es un espacio para el encuentro con uno mismo”.
¿Históricamente que papel han desempeñado los bares, cantinas y demás en la ciudad?
“Estos lugares han cumplido con una función muy importante y es que sin esas válvulas de escape no hay descanso. Y es que si la olla a presión que es la cotidianidad, la exigencia de cumplir con unos horarios y unos topes productivos, que sería el entorno social, no tuviese esa válvula de escape, pues las condiciones no solo serían de cohibición y saturación y sino que serían de unos niveles de agresividad mucho más altos.
Los bares no hay que asociarlos necesariamente con lo ilícito, lo ilegal, lo furtivo o lo proxeneta; hay bares que han interpretado históricamente que hay un sector de la población que requiere encontrarse para los juegos de azar, para el encuentro con otros recreándose con juegos de mesa que no pueden hacer en la casa como el juego de los naipes, de los dados y contemporáneamente el billar y por asocio el licor”.
¿Por qué tiene tan mala reputación lo relacionado a la vida nocturna, y ha sido estigmatizado en la ciudad?
“Claro, ha sido estigmatizado porque es solo un espacio en donde las instituciones de control, traducen que han fracasado en el control y la interioridad que han querido plasmar en las personas, entonces quién ha difundido básicamente esa percepción negativa y estigmatizante es la iglesia, la cual a través de unas horas públicas en los relojes de las mismas, establece que según su lógica cristiana, si son las nueve de la noche es hora para estar en la casa, pero resulta que para otros dicha hora, es un tiempo en donde se está haciendo una actividad distinta al dogma y a las premisas socialmente y culturalmente difundidas.
Entonces, los bares han estado siempre leídos de una manera negativa, porque se piensa que es en ellos, en donde hay una liberalidad del cuerpo, se piensa pues, que ese es el espacio de la prostitución; a lo cual la iglesia no mira como un fenómeno social, es decir, esta no se ha hecho la pregunta de ¿por qué existe la prostitución? Sino que se recae sobre el sujeto (la prostituta) no sobre el fenómeno.
Es en esto donde se revela todo el carácter machista de la sociedad, ya que siempre lo pecaminoso va del lado de la mujer aunque seamos los hombres los que mayoritariamente tenemos presencia en los bares. Esto hace parte de una cultura machista, los bares en nuestro medio siempre tuvieron un toque masculino fundamentalmente y lo marginal siempre ha estado ligado a la mujer. Siendo lo marginal la prostitución, el que las mujeres reproducen en el bar los conceptos del servicio, de lo domestico en un lugar público, es pues, el mundo de lo privado que es la atención de las mujeres”.
¿Qué nos ha llevado a la internacionalización musical a la hora de la vida nocturna?
“Indudablemente, en la internacionalización musical tienen que ver mucho unos patrones de difusión que nosotros hemos construido y es el que las emisoras, son como el acta de bautismo de lo permitido para escuchar.
Así pues, nuestras emisoras y particularmente en Colombia, hay una música comercial y otra que no, entonces lo que no es comercial, viene siendo folclor y este no cabe en el presente.
Entonces, el folclor es para la memoria, es para los románticos, Colombia ha sido muy bajo en nacionalismo, tiene que haber programas desde entidades oficiales para promover la escucha de música folclórica colombiana, pero con seguridad, un joven de hoy es totalmente ausente de que se le diga: cómo es de bonito el bambuco, el tiple, mira ese currulao, esa contradanza, es decir, todo eso es parte de la historia y no del presente, todo debido a que en el dial no hay una consideración, una presentación de esa naturaleza característica colombiana, es decir, la cultura nacional no es solo el pasado es también el presente, pero en las emisoras solo se difunde el presente y el pasado es completamente marginal”.
¿Qué hace que el vestuario sea clave a la hora de salir a rumbear?
“Si se habla de rumba como un tipo particular de fiesta, hay que saber que hay una lógica del consumo, hay una lógica estética, hay una estética de la rumba, ósea la rumba como es un espacio que se abre en medio del agite laboral, por lo tanto, tiene el merecimiento que en tiempos anteriores generaba el ritual de una misa, en done te ponías tu mejor vestido. El estreno y el cachaco eran para el ritual central de las aspiraciones del ser cultural de las personas que era lo religioso. No obstante, hoy en día no es lo religioso, es como romperle el pescuezo al atosigue laboral de una semana. Se dice: este es mi tiempo y para mi tiempo me pongo mi mejor mecha, es decir, es una reafirmación simbólica de que soy yo, en este espacio soy yo, así que déjenme hacer con mi cuerpo lo que yo quiero expresar con el: bailar, beber, amar, conquistar, coquetear; lo que lleva a una reivindicación social muy importante y no es necesariamente que rumba sea licor, rumba es déjenme ser a mí, lo que ha sido una conquista, puesto que ya no es posible que la lógica conservadora nos mande a acostar a las 10 de la noche. Ya hay otro horario, lo que genera un choque generacional, ósea antes se le hacia la visita a la novia de 7 a 10 de la noche y ahora la visita es a partir de las 11.
Cambio el ritmo, cambio el horario, la espacialidad, por ejemplo nuestros padres hacían las visitas en la sala y ahora la sala está en vía de extinción, una sala era la puerta de entrada y el lugar de lo social del hogar y después de la sala lo íntimo tenía lugar. Ahora, lo social se metió a la cama y al cuarto. Los jóvenes no hacen visita en la sala, es en el cuarto, lo que genera un choque generacional. Sin embargo, no por eso hay que pensar que a todo tiempo ellos estén tirando, puede que sí, puede que no, pero a esta sociedad tradicional le tocó darse la pela ¿y que se va a decir? Pues lo más sabio es saber que los jóvenes tienen criterio para vivirse.
¿Qué papel cumplen los parques en la conformación de dichos lugares?
“Los parques, son muy importantes ya que rompen con la lógica tradicional de las plazas. Estas fueron socio espacialmente en la planimetría de la conformación de los poblados, de las ciudades, lugar del poder, era donde estaba la iglesia, la alcaldía, la inspección y en donde estaban las autoridades.
Por el otro lado, en los parques están los contrapoderes, están los jóvenes, allí hay otra lógica, hay otra sensibilidad, otro motivo para encontrarnos, no es para ir a rezar, para ir a hacer una denuncia. El parque está profundamente atado a unas tendencias culturales que son justamente el cómo invertir el tiempo libre, ya que a la rumba, los parques y los bares los une un elemento común que es el tiempo libre en donde hay una propuesta hegemónica, usted no es tan libre en su tiempo libre, siempre se le tiene una propuesta, por ejemplo, un programa de televisión en donde hay un encuadramiento ideológico lo que termina por generar una incorporación de idas, mientras que en el tiempo libre en un parque hay otro orden de cosas y otro tipo de vínculos y articulación”.
Por qué pareciera que existe al menos un lugar de este tipo en cada barrio
“Eso no es más que la constatación de que no solo somos homos laborum sino también homos ludicum, no es posible vivir sin fantasear, sin tener un espacio en donde el disciplinamiento social se relaje, estos son espacios en donde cabe lo informal, contrariar la hegemonía del discurso del poder que es formalizante, el camine por aquí, el haga tal cosa o tal otra. En estos espacios hay un relajo, sentarse en el suelo está permitido y tomarse los traguitos también. En la vida cotidiana la gente tiene para pagar el consumo, en el tiempo libre no es vergonzante hacer la vaca para comprar en conjunto, en los otros espacio se es autosuficiente, en estos espacios hay otra ergonomía, una totalmente distinta que no concuerda en absoluto con la de la cotidianidad.
En ese espacio se relaja el rigor de la norma, por eso existen las tiendas en los barrios, porque por ejemplo en la casa se come para alimentarse mientras que en la tienda se come para mecatear, así, en la casa no se puede coquetear, mientras que en la tienda si, todas esas son unas agendas secretas que no hay por qué hacerlas públicas”.
¿Cómo se configura el transporte alrededor de estos sitios?
“En lo relacionado con el transporte, es claro que existe una relación dinámica entre lo urbano y el transporte, es decir, solo logran consolidarse espacios urbanos que estén irrigados por el transporte. Este se convierte en un elemento sustantivo, bien sea por que al lugar que vas brinda un espacio para que se parquee un auto o que por allí pasa el servicio público.
Esos espacios tienden a morir si se les desconecta con la movilidad y el transporte, y esos espacios existen y se proyectan si el transporte los permea, los alimenta y les genera flujos”.
¿Qué hace que alrededor de estos lugares se concentren vendedores ambulantes?
“El vendedor ambulante hace parte dela informalidad, es decir, la sociedad mayor tiende a formalizar los consumos, entonces el vendedor ambulante lo que quiere decir es que no todo puede ser formalizado.
Que en su búsqueda de subsistencia el vendedor informal es una respuesta a la economía, ya que no tiene empleo, entonces eso una respuesta de subsistencia social legal. Ese asusto entre lo ilegal y lo informal es mecha de un debate muy importante, es decir, no necesariamente por que se es informal se es ilegal, así, los vendedores ambulantes olfatean que hay un flujo de personas y de transporte a las que se les puede satisfacer un deseo, una apetencia de consumo no mayor como el chicle, el cigarrillo, la candela, el mecato, siendo siempre un consumo de transito nunca un consumo para el detenimiento y es esporádico. Es pues el vendedor ambulante una respuesta a la informalidad que la economía formal instituyó”.
¿Cómo se construye la relación vicio-fiesta, en la vida nocturna?
“Una fiesta es la suspensión de una cotidianidad ordinaria, es el milagro, es la suspensión de la concepción de la vida cotidiana, sin embargo no ocurren milagros todos los días, no todos los días son fiesta.
La fiesta lo que hace es abrir un paréntesis, en donde hay una inversión de roles y hay la posibilidad de un relajamiento en el rigor de las esperas que vos seas disciplinado y ordenado. En la fiesta el esclavo puede jugar a ser rey, en la fiesta hay una inversión de papeles y no pasa nada, volvemos a la cotidianidad, ósea es otra válvula de escape.
Yo creo que antropológicamente los seres humanos somos seres festivos y lúdicos, que queremos meterle al rigor de la cotidianidad, ese tanquecito de oxígeno llamado fiesta, esa respiración después de estar fatigados por estar respondiendo constantemente a las responsabilidades diarias. En la Fiesta el cuerpo se puede mover como sea y no tiene horario alguno ya que es en la hora libre, allí en donde hay otra vocación y otros sentidos para que la fiesta exista. De aquí puede haber usos más allá del umbral de lo permitido y puede aparecer el vicio, el cual está asociado a la adicción, es decir, la gente no arranca adicta, se hace adicta y es por que las adicciones generan placer. De todos modos la fiesta implica un desamarre de las anclas que nos atan al orden y la fiesta no puede ser fiesta si no implica desorden de lo ordinario”.
La fiesta es una patente de corzo que permite lo que la cotidianidad prohíbe.