La política peruana actual
La política peruana actual, ya dejo a un lado la lealtad ideológica, o lealtad del ideal. Los partidos ya no son epicentro de debate alturado, hoy el capitalismo descomunal ha dado origen a una nueva forma de hacer política, que rompió el establishment a un punto descomunal. Hoy en día los partidos políticos funcionan como una especie de catapulta para poder llegar al poder, más no como un centro operacional e intelectual, en el que podrían discutirse diversas materias para la mejora de un país, o por lo menos del desarrollo del partido. En nuestro país y en mundo en general, esto no es relativamente nuevo, pero si es una tendencia que va en aumento.
La participación de diversas celebridades en el ámbito de la política, políticos financiados por terceros sin saber cuáles serán sus intereses después ni sus principales fuentes de ingresos, empresarios financiado sus propias candidaturas para defender sus intereses personales o para un grupo reducido, es un duro golpe para la institución democrática y las instituciones gubernamentales, poniendo a la democracia como ideología posiblemente utópica. Si esto sucede en una nación en donde hay instituciones relativamente fuertes y bien formadas, he incluso en ese caso podría haber consecuencias significativas, imagínense ustedes las sociedades en donde la cultura democrática no está bien establecida o existen diferencias entre instituciones, con desequilibrios de imagen y poder, por ejemplo hay una gran diferencia cuando hablamos del congreso de la nación y la cancillería del Perú, dos instituciones de una misma nación pero de diferente “peso” institucional, que no le suman equilibrio a las gestiones en curso. Muchos de los problemas que relativamente podrían presentarse son: incapacidad de gestión, nepotismo, poca carrera política, debilitamiento de los partidos políticos, poca representación de las autoridades para con su pueblo, etc.
Todo esto ha dado una lección muy importante: que al parecer se siguen dejando e manera continua ciertos criterios para hacer política tales como: Sabiduría, inteligencia, preparación académica, interés político, etc. Y que este grupo de virtudes, son menos importantes que una en especial, (que no es tan virtud) y es el capital. Esta crítica no es actual, y se repercutió en los temas filosóficos, por dejar de lado al hombre y específicamente el ser, como tema de importancia en la humanidad, y se enfocó en el capital y en los objetos, como temas de estudio relevante. Este fenómeno, del dinero en simbiosis con la celebridad, no solo pasa en el Perú sino también a nivel mundial... Trump en EEUU, “Palito” Ortega en Argentina, Tony Cantó en España, etc y etc. La poca adición a la ideología a los votantes para con los candidatos, el poco interés en la política, la menospreciaron de la política en el país y la falta de compromiso para con la nación, y se ha convertido como en el último as de las mangas de algunos políticos, inclusive sus últimos fichajes para ganar popularidad entre sus nuevos votantes.
Todo esto son indicadores de uno más grande enajenación del estado como representación del pueblo. Hoy tener un estado fuerte para la mayoría de países occidentales, por ejemplo, no es nada beneficioso para la psiquis de la mass media. No es igual a tener una representación poderosa. Sino más bien como tener un enemigo que va en contra de los objetivos de la población. Es decir, el ciudadano mira con mucho recelo y en tercera persona, las gestiones que se
atribuye el estado; debido a la poca y mala representación que tienen los políticos para los ciudadanos y la debilidad de las instituciones, debido a la poca capacidad de los elementos que la integran. Esto no solo genera poco interés para la construcción de la democracia, sino también sigue el círculo vicioso, de que la poca institucionalidad de los partidos, de las instituciones gubernamentales en general no es problema nuestro, y es algo en lo que muy poco se vería hondar. El problema con todo esto, es uno muy latente, que el ciudadano, se canse de la democracia, que el país recurra a una especie de “desvalorización de las leyes”, se recurra a un estado autoritario para aplicar el futuro problema, pero, sobre todo, que se viva en un ambiente, en que no se trabaje como colectivo sino de manera aislada e informal.
Foucault el filósofo francés quien es una eminencia en temas relacionados al poder, expone que muchos de los problemas dentro de las sociedades actuales, no solo son por responsabilidad de la mala gestión de los políticos vigentes en los puestos de poder, sino más bien, de todas las instituciones que estén ejerciendo un gran poder en una nación, ya sean del estado o privadas. Todas danzan a un mismo ritmo en lo que Foucault llamaría “estructura” y entre ellas formularía en status quo que todos debemos de seguir (ellos imponen las verdades vigentes).
Es comprensible, que en una nación en su gran mayoría quien respetar el status quo, y que los reformistas siempre ocupen un espacio minoritario en relación de los conservadores. Esto es de una visión muy clara y poco compleja (y repetitiva). Los reformistas como diría Foucault, tiene como única arma la razón, esa razón que es necesario exponer al ser humano, que hay algo que no está de todo bien, a pesar de que se nos diga, que todo va estupendo.
Esta es una corriente que va de la mano con el desarrollo económico y las políticas montarías internacionales. Muchas de nuestras leyes se pueden formular y deshacer miles de millas desde nuestro país, por favorecer a instituciones que ejercen el poder en nuestras sociedades, de manera inadecuada, debido al poco manejo de gestión, poca fiscalización, debilidad de la institución, partidos aparentemente poco fiscalizados, y políticos de poca capacidad de gestión y porque no decirlo, incompetentes. Al parecer, esto no parece importarnos, escogemos autoridades con un par de periodicasos y gracias a una entrevista dominguera. Al parecer el futuro del país a veces se lo dejamos a nuestra pasividad y al poco cuestionamiento de nuestra sociedad. He ahí lo que nos merecemos, y el punto a dónde vamos.















