Todo comenzó como cualquier amistad, pero terminó como ninguna otra.
Se mezcló el alcohol, la confianza, los besos, y ¿por qué no? Se terminó involucrando un corazón.
Cuando un corazón se metió a la mezcla, las cosas comenzaron a resultar caóticas. Peleas, desesperación, frustración y falta de credibilidad ante mi propia orientación sexual.
Todo comenzó como cualquier amistad, pero terminó como ninguna otra.
Pasaste de ser mi mejor amiga, a una experiencia con la etiqueta de “ex novia”.















