OTRA ESTÚPIDA CARTA:
La culpabilidad me atropella de una forma imperiosa, no hay de qué si a comparación de vidas ajenas estoy viviendo en un palacio. Pero no es así como funciona porque duele mucho no tener un sentido y ponerse objetivos que para ser honesta, no se si alcance pero voy a poder, tengo que. Se lo debo a esta sociedad capitalista que tanta competencia me ha impregnado, se lo debo a la sociedad y su mierda posmodernista, quise ser una musa literaria pero ya no existieron diccionarios, quise cantar a todo pulmón pero mi aire se ha contaminado, quise querer y me encontré con la temporalidad.
Mis deseos de ser escuchada se convierten en necesidad, como cuando te diriges al retrete porque algo te sentó mal, pues esta carga me está haciendo correr a defecar mis sombras, siento que desaproveché la única oportunidad de pedir ayuda, no me siento víctima ni considero la idea de que alguien me vea con lástima, pero ahora todos van por su mundo con un maldito peso distinto llevado a hombros y no puedo ser egoísta de suplicar atención porque ya hay consumidos, me esfuerzo y me esfuerzo pero también es agotador.
Entré acá y pensé ¿Por qué no? soy completamente ajena a estos codependientes emocionales, estaré bien... siempre lo estaré porque me lo debo, sólo los payasos mentales culpan su pasado de un presente miserable, yo en cambio soy lo suficientemente ridícula, inteligente y cobarde como para negar que todo lo que hago ya viene de mí y mis tontadas.
Querido lector, lectora, lectore o como quieras, no te rindas y ándate a la mierda con todo el valor que tengas, rompe la clasificación de una juventud inestable con tus idiotas euforias, grita al mundo tus desperfectos y golpea a los soquetes con tus acciones pero lo más importante, que se jodan todos con su sensibilidad intocable que sí es bueno que exista la honestidad sin tacto y que tengan noches más benditas que ésta porque los tiempos son malos tanto como yo, como tu y como todos.














