Casi terminamos ayer, pero me arrepentí al instante. Dije cosas que no debí haber dicho, pero eran verdad. Y a ésas palabras las camufle con un manto rosa, ocultando su verdadero significado. Te dije adiós pero luego volví, y me aceptaste otra vez. Porque así lo querías.
De mi escaparon pequeñas lágrimas, tan minúsculas como las que prometí jamás soltar. Pero tú rostro era una cascada, repitiendo que no puede ser el final.
Olvidé completamente mi misión y di vueltas mis planes, pidiéndote que por favor no te vayas. Dijiste que nunca te irías, que me esperarías meses y años. Tus promesas también se ocultan en un manto azul.
Dame amor, lo necesito constantemente y no me importa de dónde venga, no quiero migajas quiero el pan entero.
Dame sueños, los míos atraviesan ventanales y cielos, los tuyos se quedan en la tierra.
Dame un buen autoestima, es la única forma de creerme de por qué sigo acá, creyendo que un poco de amor ajeno podrá completar el mío. El que jamás se formó.
Dame algo bueno y puro, similar a tú alma. ¿Qué estas esperando para repetirme todo lo que ya sé? Todo lo bueno que tú corazón ofrece, pero que no me termina de satisfacer...
Dámelo todo, que mi tristeza me vuelve a consumir cada día. Y tú ayuda se convierte en un ancla, buscando que caiga al fondo otra vez, pero yo necesito respirar.
No, no te amo. No, no me interesa ya. Sólo te quiero en mis días de oscuridad, iluminándolo todo con tú belleza superficial.
Necesito un abrazo cuando este asustada, triste y sola. Uno que podría pedir de cualquier persona, pero mejor de quién te ama. Pero que nunca podrás corresponder...
Dame un poco de tú tiempo. Dame un día en la semana, una hora en tú día, unos minutos en tú vida.
No me despidas aún, no lo sabes pero volveré. Siempre vuelvo dónde hay amor, lamento que el mío no este dentro de mi.
Perdóname por ser tan egoísta, pero mi cuerpo es tan frío que sólo necesito algo cálido, y tus brazos son los únicos en mi mundo que podrían reconfortarme. Hasta que aprenda a darme calor por mi cuenta.
Estoy harta de arriesgar todo por vos, necesito un hombre que se haga cargo de mi.
Estoy aburrida de la misma rutina, mi corazón ya no salta de alegría.
Pero sigo volviendo a tú lado...
Por un día más, una última caricia. Un último gesto, una última canción que escuchemos en la radio. La única que nos mantenga unidos.
Porque no quiero seguir sintiéndome azul, como todas tus falsas promesas.
Inspirada en la canción “Blue” de Marina and the diamons.