Los días son nublados, la niebla es muy densa que no logró ver nada incluso tampoco puedo sentir mis sentimientos.
Me pregunto -¿Quien eres? Mientras en vuelvo mi cabeza con mis manos.
Susurro -¿Que estas haciendo? Comienzo a sollozar al pensarlo; caen las primeras lágrimas en mis piernas.
Mi corazón comienza a latir fuertemente, mi mente toma el control, todo queda en silencio, estoy al borde del colapso, le dice a mi corazón, ¡detente! . Desconcertada, sin más, alzo la mirada, admiro la noche
Una pequeña estrofa...














