contrario al resto de la gente, ella elige lugar más bien alejado. le encantaría tener tan solo una raya de señal para llamar a su dealer. lo necesita más que nunca. en su lugar, tiene que entretenerse con los pocos cigarros que le quedan. cuando presiente compañía alza cejas, cuestionando. '¿puedo ayudarte en algo?' ¿qué mierda quieres? es lo que quiere preguntar, pero ni en ese estado puede ser amargada del todo.
"tranquila, fiera." alza sus manos como si se estuviese rindiendo, mostrando en ellas su preciada cajetilla y su encendedor. es humano, toda esta situación le tensa y está en su derecho a fumarse todo lo que tenga encima suyo. muchos cigarros y la mitad de un porro, muchas gracias. "vengo escapando de los histéricos de adentro, lo mínimo que pido es un poco de calma de tu parte."














