Nadando con tiburones
Era como encontrarme de frente con la realidad, sus ojos guardaban un brillo de gran oscuridad, me veía confuso e intangible mientras yo, me encontraba dudosa y algo melancolica. Me golpeaba con cada palabra, como si rasgara las ropas, desnudando la gran cortina de mis ojos que aguardaban esperanza y algo de tranquilidad; no veía la malicia,no estaba, pero no entendia; me entraba en sus palabras no encontrando la salida ni decifrando el crucigrama. Hablamos un rato, tal vez las conspiraciones de sus palabras me llegaban más adentro al alma. Llegamos en seguida, por suerte el camino aunque estés en un mar de tiburones no se siente si estas con buena compañía, o puede ser que ya estabas nadando entre ellos; No sabía si no comprendía mi sarcasmo o tan sólo me odiaba. Esas palabras, cada letra de esas palabras, ¡benditas!, benditas porque había querido ya dejar de decir groserías y las malditas palabras no pudieron ser gran excepción para que yo lo pensará; Entraron en mi como flechazos atravezandome por el estomago, algo detrás se desmoronaba la arena partiéndose y el derredor más oscuro. Mis palabras, tus palabras , mis palabras, y era un derrumbe, una erupción y un terremoto. Tuve que huir, mi instinto me pedía que saliera corriendo de allí para no caer en el agujero oscuro que se agrietaba en el piso, así que. -Adiós Sir, dije sin escrúpulo alguno y me fugue, pase la calle y cuando vi para atrás ya no estaba, lo busque con la mirada pero se había evaporado tan rápido que no pude presentirlo... Y tuve que escribirlo









