Mentiras
Vamos a contar mentiras. Vamos a contar que nunca has sumado. Vamos a contar que te lo pongo fácil para que te enamores de mí.
Ahora vamos a por la verdad. La que jamás latirá en tu aorta. La que consume mi oxígeno y alimenta las taquicardias.
Vamos a jugar a que no has jugado conmigo. Que no he sido una excusa ingenua porque no te atrevías a marcharte. Que entonces la mala serías tú, pero no. Esto no va de malas ni buenas querida. Va de respeto. De cómo no conoces esa palabra. De cómo no me conoces ni tampoco a ti.
Va de como quise conocerte y tú no me quisiste. De cómo tengo que esconderme del dolor porque estás por cada célula. Va de pasar una vida juntos y tú acabando con la mía. En cierto modo eso no era una mentira.
Pero te confesaré algo porque yo no tengo orgullo.
Te amo.
Amo todos los planes que hicimos. La forma en la que mirabas aunque no fuera sincera. Amo tus maneras aunque tardara en acostumbrarme. Amor tu meterte conmigo porque sí. Amo como dormíamos sin poder evitar tocarnos.
Te amo porque sí. Y duele por ese mismo motivo. Y lo siento, sí.
Porque permití que me tendieras una trampa para deshacerte de cada buen sentimiento. Y yo no quería creerte tan retorcida sí no era entre mis brazos. Pero mis brazos no eran lo que buscabas. Tampoco a mí.
Te dije que si no eras feliz por favor te marcharas. Pero me obligaste a ser tu reflejo. Y eso no te lo perdonaré nunca por mucho que te ame.
“Pase lo que pase” Que fácil es usar palabras y fingir todo. Que vacía estás.
Y yo, que planté dentro un jardín, lo has marchitado por no sé qué excusa.
Me dueles pero yo te he dejado un boquete que te juro jamás vas a poder llenar. Ni sanar Lo siento por ti. Eres de las que no cambian.















