El sonido del reloj aumentó su angustia. Tic. Tac. El tiempo pasaba, los minutos corrían. James, Takeru y Yixing estarían abrazando a Jongin. Los pantalones yacían olvidados sobre los pies de la cama. Estarían haciendo una reverencia a su madre, y ella la estaría devolviendo simplemente para ser cordial y mantener las apariencias (“como siempre hace”, decía su hijo). Un pájaro se posó en el arce y empezó a cantar. “A veces me da la sensación de que estoy en una jaula. Me pregunto si alguna vez fui un pájaro. No te rías, Kyungsoo, estoy siendo serio”. Dientes deslumbrantes, carcajadas limpias. “¿Que pájaro crees que sería?”. “¿Y qué más da eso?”. Resignación, suspiros. “Tienes razón”.
– Serías una golondrina – respondió Kyungsoo a nadie.- Porque tienes que volver a mí – añadió con voz temblorosa.













