De los ausentes conservo las fotos y vídeos que me hacen recordar sus rostros. Mi memoria traicionera me hace olvidar sus expresiones, pero tengo lo suficiente para recordarles. Y, así, espero que mis textos les recuerden que los amé y que si llego a desaparecer, pueden venir aquí a leer lo que fui.
Si pasaron los años y por alguna razón dejo de existir, tu que lees esto, espero sepas que viví cada emoción intensamente y que mi ausencia no es más que un hasta luego. Yo vivo en cada pedacito de alma que dejé por escrito y cada momento de mi vida es algo que agradezco. Mientras me leas, mi imagen seguirá presente.


















