es difícil de admitir la realidad, y de cómo el toque nervioso hormiguea en entrañas, quizá por el anhelo de que todo saliera perfecto, o que su inexperiencia no culminase por condenarla. aprender del pasado es complejo cuando nunca antes se ha visto en una situación así, en necesidad de hacerle saber a alguien lo especial que resulta para sí. ‘ te ves linda ’ logra decirle, permitiendo que las palabras escapen con cuidado, divisando a contraria tomar asiento, y permaneciendo atenta a cada reacción — a lo que dice, y también lo que le hace saber a través del lenguaje corporal. cree que le gusta, que ha sido un acierto y, cuando recibe ese beso sobre mejilla, las comisuras se elevan al poder respirar en alivio. ‘ no tienes que decir nada ’ de eso, evidentemente, conoce de sobra. el no saber cómo gestionar las propias emociones, o hacerlas saber, claro, siempre es una tarea pendiente. ‘ yo tampoco las había visto antes en la vida real, sólo leí sobre ellas ’ si es que se podía llamar como tal a la absorción de conocimiento. aún, son esos detalles que representan los que toman interés, en una significancia que, como se le ha dicho, realmente precisan. ‘ sólo tenemos que encender por aquí, ’ eleva con cuidado la lámpara, desvelando esa parte baja que porta una mecha. ‘ sería suficiente, pero si no funciona, puedo hacer como que sí con telekinesis ’ se permite bromear, en una risa que burbujea sencilla. ‘ no. no hace falta. en realidad, pude descubrir que existen diferentes métodos ’ dígitos van a su bolso, tomando una de sus tantísimas plumas estilográficas. ‘ mi favorito es escribir el deseo en la lámpara, esperando que, al lanzarlo, la buena fortuna pueda garantizar que se cumpla ’ no puede creer que se encuentre hablando de tal manera, y menos, que algo de ilusión brille en iris. ‘ este es el mío ’ se aparta un instante, lo suficiente para que contraria no viera lo que está escribiendo sobre el papel, pero que no tarda en culminar. allí, con una sonrisa perlada que se siente absurda, se lo muestra para que lo vea. en su propia caligrafía nítida, es fácil leer: deseo que daw kaeosai sea mi novia.
cualquier podría haber formulado cumplido y no habría pasado nada, pero si se trata de ellie el rostro cambia de tonalidad y burbujeante risita se hace presente. “tú también vas muy guapa.” pero eso seguramente ya lo sabía. hombro con hombro, hace un espacio en la euforia que siente dadas las circunstancias y memoriza el resto de pasos. “¿y crees que los deseos se cumplan igual si hacemos trampa?” no lo sabía, pero no quería comprobarlo. pronto sus manos se hacen de una cajita de cerillos que encuentra sobre la manta, teniendo que echar a perder varios de ellos para finalmente conseguir una llamita. bueno, al menos ese lado ya estaba resuelto, sólo hacía falta escribir su deseo. tiene que ser sincera y por mente pasan decenas de ellos, algunos ridículos como poseer un conejito, otros más complejos, que en realidad son una persecución diaria tal y como lo es ser feliz, incapaz de poder decidir cuál sería el definitivo. curiosa por saber resolución contraria mantiene vista en la otra, hasta que puede leer la frase a la perfección. y la lee, y la vuelve a leer, en caso de que fuera emoción momentánea la que rehace acomodo de letras. si bien vínculo no tenía ningún nombre ella lo respeta y lo hacía desde hace un rato, no tenía que ser recíproco. pero ahora lo sabe, lo es y puede ser nombrado de una forma especial. en ese momento tiene la certeza de que se siente feliz, ¿y no era ese su deseo más profundo? viene en esa forma, en esa medida. por el asombro su mano se queda estática cubriendo el área de los labios, incapaz de pronunciarse al respecto, como si todas las palabras en el mundo no fueran suficientes para aceptar el nuevo lazo. “¿ellie jung quiere ser mi novia? no lo puedo creer.” corazón late con fuerza cuando lo menciona, es el desbalance cardiaco lo que probablemente tiñe las palabras de desbordante embeleso. “wow, esto es tan increíble, creo que me tienes que pellizcar para que sepa que es real.” no bromeaba al respecto. encuentra su lugar con rapidez, brazos rodean otra vez cuello de compañera y ella se queda un momento así, el tiempo ha dejado de correr. “me encantaría ser tu novia.” le susurra en el oído y si se separa solo es para depositar un beso en los otros pétalos. “yo de verdad he ganado hoy, eres mi mejor amiga y ahora mi novia.” otra vez en su sitio, con las palmas hacia atrás para recargarse, eleva la voz hasta que la misma hace eco en el lugar: “¿escucharon? ¡ellie jung y daw kaeosai son novias! ¡y se besan en la boca!” culmina riendo, pero alcanza a guardar apariencias un poquito para decir con toda seriedad y honestidad. “gracias, otra vez, me haces sentir especial.”