“falta de cáculo…” repite con parsimonia, a la par que las comisuras de sus labios se elevan, formando apenas una sonrisita casi tímida. “yo tampoco, qué suerte que no necesite mucho de estas cosas, ¿hm?” continúa, sin extrañar la chaqueta que ahora se sostiene de los hombros de contrario, separándose un poco, apenas lo necesario para mirarlo, apreciar la imagen que presentaba frente a él, con aquella prenda propia puesta encima. “¿cómo puedo lograr el diez?” pregunta con un genuino interés, disposición a lograrlo que se cuela en inflexión de grave voz. “no lo necesito. me preocupa más que agarres un resfriado. me voy a sentir muy culpable si eso pasa,” admite, siendo ahora su turno de formar un pequeño puchero en gruesos labios, presionando ligeramente las manos de vilho y dejando que calidez se extendiera desde sus palmas hasta los brazos opuestos, concentrándose, su mirada puesta sobre facciones masculinas mientras deja que la naturaleza de su habilidad haga lo que desea, proporcionar esa calidez que requiere. “¿mejor?” ladea ligeramente su cabeza, orbes oscuros aún fijos en impropios, al fin soltándole para dejar suave roce sobre las mejillas de vilho, justo como un momento atrás. “oh, tengo toda una lista de lo que podemos hacer… hasta traje mi telescopio portátil para ver las estrellas,” admite, apartando la mirada cuando siente vergüenza invadirlo, trayendo consigo el rosáceo sobre sus mejillas. ¿no sonaba incluso ridículo, lo emocionado que estaba con algo tan simple como ir de campamento? tal vez, la compañía también tenía mucho que ver en aquella emoción, el saber que había querido ir con él, de todas las personas, hacía sentir que su presencia era deseada, que realmente le gustaba pasar tiempo con él. rompe cercanía sólo para levantarse por la mochila, innecesario que se lo digan dos veces, y sacar todo lo necesario, aquella bolsa de malvaviscos, una bolsa con chocolates y la caja de galletas. también los palos de madera y una bolsa de salchichas de su propia mochila. “espero que no terminemos con pedazos de carbón…” sugiere en medio de una risa, de todas formas, seguro de que la práctica hará que lo logren eventualmente. coloca un par de malvaviscos en palo de madera y los coloca cerca del fuego, dejando que adquieran tonalidad oscura, solo lo suficiente como para saber que el interior está derretido, los separa y, con especial atención, los junta con un pedazo de chocolate y los junta con dos galletas. no era un mal primer intento, piensa, mostrándoselo a vilho con brillo emocionado en los ojos. “anda, prueba primero,” sujeta con firmeza el pequeño sandwich de malvavisco y chocolate y lo acerca a rostro impropio, riendo por lo bajo cuando aquella opción es pronunciada. “¿me harás recitar poesía aquí? soy un cursi de clóset, luego no me vas a poder detener ¿y qué vas a hacer, hm?” sugiere, a pesar de que cientos de opciones ya atiborran su pensamiento, color rosáceo que vuelve a afectar su rostro cuando lo considera. “siempre me han gustado los románticos. ya sabes, wordsworth, byron, shelley, yeats…” nombra algunos pocos, los más conocidos de aquella corriente, dejando que su mirada se pasee por facciones opuestas mientras considera elección, llegando justo a una que, en ese momento, le parece adecuada. comienza a recitarlo, voz grave, controlada, tal vez más baja de lo que debería por el nerviosismo que le invade. la última vez que había hecho algo así había sido –muchos meses atrás: “he walks in beauty, like the night; of cloudless climes and starry skies; and all that’s best of dark and bright, meet in his aspect and his eyes; thus mellowed to that tender light, which heaven to gaudy day denies…”
‘ no me gusta adelantarme a las evaluaciones finales, pero para tu tranquilidad... ’ como suele sucederle, principio de resolución timbra cómico entre rosáceos. por fracción de segundo, sopesa la facilidad con la que podría exponer peticiones, pero distinto a ventaja que suele buscar poseer sobre otres, aprecia el destello de confianza que deposita en él. ‘ no tienes que hacer nada, daesannie. conseguiste el diez desde que accediste a esta loca escapada. gracias por eso. ’ parece justo pagarle desinteresados gestos con la misma moneda, esperando que balanza encuentre algún tipo de equilibrio que le aproxime a merecimiento de amistad. no puede ignorar tenue culpa que golpea adentros al mantenerlo en la sombra sobre motivos alternos que le han vuelto tan necesitando de distancia con comunidad, pero de tan solo imaginar quebrantar serenidad que invade momento, se maldice a sí mismo. ‘ enfermarme— uh, sí, últimamente me ha ido mejor con todo lo del vitum vitalis y creo que una gripa no se complicará mucho, así que no te preocupes tanto, ¿de acuerdo? ‘ desenvuelve extraña vivencia como mejor le es posible a terminales nerviosas, sin deshacerse de la terrible sensación de que no quiere involucrarle en vorágine que existencia se ha convertido, aun cuando intenciones no están ni por asomo cerca de cinismo habitual, experticia en quema de puentes le hace desconfiar de sí mismo. ‘ mejor. ’ admite, casi en un susurro, y en demasía consiente de lo agradable de calidez, no solo refiriéndose a habilidad, desviando de nuevo mirada a llamas cercanas, esperando que reflejos de danza ardiendo disimulen carmesí que adorna mejillas. ‘ he estado leyendo el libro que me obsequiaste durante las fiestas, te sorprendería lo bueno que soy identificando constelaciones ahora. ’ tácitamente comparte ha sido más que pisa papeles dentro de espacio, suave vibración escapando de cuerdas al divisar emoción por velada prácticamente flotando en atmósfera, e imposible que vestigios no comiencen a invadirle. ‘ lo intentaré. ’ parsimonioso timbre le retorna a realidad, le observa tan dedicado a actividad, que se propone esforzarse para no arruinar comida que han logrado llevar a campamento y echar a perder parte de ilusión. ‘ ¿tomaste en serio lo de que le harías un favor al mundo desapareciéndome? ’ acusación se da cómica con desvanecimiento de distancia, por instinto alternando pupilas entre bocadillo y efigie masculina, pretendiendo qué hay desconfianza, pero rompiendo acto al optar rodear muñeca impropia, esperando crear estabilidad y tomando primer mordisco. ‘ ¿estás seguro de que es tu primera vez? ’ no cuenta con grandes expectativas, por lo que mezcla de sabores le sorprende gratamente y así lo apremia, proporcionando juguetón empujón al devolver falanges a abrigo adverso, animándolo a turno. ‘ ¿de closet? ‘ al divisar sonrojo, aventura falanges a acomodar mechones de nuevo corte sobre oreja, característica evidente en daesan, pero tratándose de él, no es aversión lo que le genera, todo lo contrario, reconoce como característica a admirar el manejarse tan genuino sobre emociones frente a mundo. ‘ cruzaremos ese puente cuando estemos ahí. ‘ murmullo suave aparece denotando lo despreocupado que abanicó de posibilidades lo tiene, y es tal vez ego, tal vez algo más, enterrado en psique, lo que pulsa dentro de dermis. enseguida, asiente, nombres que por años habían sido causantes de disgustos entre asignaturas, con versión joven, cuestionando hasta la más insignificante puntuación. pero cuando dueño de grandes orbes comienza a entonar, no deja pasar por alto modificación y como cada acción que dirige, percibiéndola extremadamente personal, sin fallar removiendo lo ya hecho desastre en su interior. entonces se acerca, tan solo un par de centímetros al inclinar torso en dirección opuesta, humedece carnosos antes de abrirlos. ‘ ¿y así es que piensas qué hay algo de malo contigo? ’