Y aunque la gente sigue deseando que me encuentre en los ojos de un hombre, tú y yo sabemos que eso nunca será posible.
Porque contigo no solo me encontré en tus ojos, también me hallé en tu alma.
Y eso es algo que un "esposo" nunca me haría ubicar.
Ni siquiera el propio Jesús podría.
Así que sigan alzando las cruces y repitiendo las oraciones, que mi amada y yo estamos muy lejos de alcanzarlas a escuchar.
(Por cierto, el único fuego que me puede quemar es el de ella cuando me toca, no el que ustedes me lanzan.)















