En el vislumbrar del sol aún te busco como si mi vida se nutriera de ello.
Busco una fuerza que me haga estar presente en los lugares mas extraño y fantasiosos de mi mente.
Aquella conciencia que carga tu nombre será escuchada tantas veces como la sangre permanezca dentro del cuerpo.
¡Ay, la muerte! es la única que puede llevarse aquel deseo que añoro y espero tanto, como he de decirle que me de un momento más para revivir la penumbra de un recuerdo infantil, moldeado en la insensatez de una niña que no sabe como hablar realidades sin agregar una estructura tambaleante.
Muerte, ayúdame a encontrar lo que busco, consume lo que queda de mí a cambio, poco es, lo sé, pero perdona que venga con tal ofrenda, la verdad inminente que sale a relucir en la desconsideración humana en la que vivo, ya no me es fácil estar, quiero magia, quiero entender lo que desconocía, y si eso consta con dejarte entrar y tomar la poca humanidad que yace en la abadía, es un honor para mí que pases, y te lleves aquello que descansa eternamente, desde el legado de su ida.
Veo soles, veo lunas, escucho voces, veo un castillo en penumbra, veo un animal, veo un ave, veo un despilfarro increíble de material cristalizado. Pero no oigo nada, aún en el sollozo del dolor más profundo estoy callada.
-Despiertame
-Despiertame
-Despiertame
Conjura mi nombre y despiertame
Toma lo que debes, más no lo que te apetece.
Pasa en vida por donde has vivido, y sé la muerte en donde carecen de ti.
Cambia los colores, cambia el destino de aquella alma que me pertenecía y ya no está.
Por favor suplico el porvenir de las buenas nuevas, pero solo de ti.
Vida no temas, la muerte solo envuelve en un velo, parecerá eterno pero pronto tendrás la claridad de tus sentidos. No hay muerte si no hay vida, no hay vida si no habrá muerte.
- Y antes de proclamar el conjuro de mi alma y mi cuerpo, apareció ella con la muerte detrás de sí misma.
Sin temor alguno camino con ella. ¡Qué osadía! aquel que llega al castillo, lamentos se escuchan, voces gritan, pero ella es lo que te hace permanecer, sin esquivar , sin negar, sin perderte, eres lo más que puedes ser en la esencia del todo, eres lo más delineado que puedes sentir.
-¿Había acaso ella buscado despertar mientras yo buscaba la forma de revivirla?-
Ella me salvo a mí entregando su espíritu a la muerte misma, ha pensado más allá de lo que yo pude, me siento incapaz, no puedo mirarte sin sentir asco en mis entrañas por no dar más de lo que me exigí. ¡Mis limites no son nada y creí que lo eran todo!
Dulce voz, dulce anhelo que me hace descansar es hora de unirme a ti, de dormir en ti, de vivir en ti. La vida no era nada hasta este punto de inmortalidad cóncava e inerte. Me has despertado, me has rescatado, con la simpleza y fragilidad de tu alma. ¡Amada mía me has deslumbrado! pero ahora dime:
-¿Dónde yace tu cuerpo?-
Ven a la realidad misma, creo que es lo único que pude sostener en llanto. Tu presencia efímera pero bailante, lo que irradias plasmado en un cuerpo humano. Aún guardas un rostro disfrazado a medias, tu cuerpo solo espera el reconocimiento onírico que no le has dado.