Luego de un buen rato dentro del mar decidió que era momento de salir. Quizá iría por una cerveza o volvería al hotel, lo decidiría en los segundos que tardara en llegar a la orilla. Cuando su cuerpo estuvo fuera del agua por completo, ajustó su traje de baño y echó un vistazo a donde se suponía que estaban su toalla y su camiseta. No estaban. Solo logró encontrar su mochila. Seguro era una tonta broma de alguno de sus alumnos o compañeros.— Carajo... ¿Es en serio? —Musitó, rodando los ojos y pasó una mano por su cabellera húmeda. Resopló.— ¿Quién se lleva una toalla y una camisa pudiendo llevarse toda mi mochila? —.
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