Por favor, para ya. ¿Puedes parar por favor? Me estas haciendo daño. Me duele esto que me estás diciendo necesito que pares.
Le supliqué hasta que tuve que marcharme porque de nada sirvió.
¡Eres como tu puto padre! ¡Como tu puto padre! ¡Fuera de mi puta casa! ¡Eres igual que tú puto padre!
Me levanté y me fui. No podía aguantarlo más. No podía soportar más el acoso y derribo de una madre víctima y frustrada con mi Padre incluso después de muerto. Víctima de sus convicciones, narcisismo y, sobre todo, del alcohol. No la soportaba más. Minutos antes me había dicho que me fuera de su puta casa, yo, convencido le di la mano y le pregunté si podía terminar mi comida. No estábamos en su puta casa, sino en un bar. Ella no paró. Acoso y derribo, insulto tras insulto... Decidí que no podía estar más en mi vida. Subí a su puta casa, cogí un par de mochilas y de bolsas, las llené de ropa y me fui.
6 meses han pasado desde aquello... Intentos fallidos, de una madre maltratadora que se cree víctima, por volver a retomar contacto conmigo.
Ahora me va increíble. La vida sin esa figura que me arrastraba sin límite más que su desdicha, ha sido la mejor vida que he tenido hasta ahora. Amistades, mi propio negocio que disfruto, una vida junto a mi pareja, mis espacios, mis tiempos, mi todo.
Hace un par de días pensaba sobre el cargo de tener que perdonarla. Había pasado suficiente como para que mi rencor se hubiese amedrentado.
Mi familia ha estado incesante como un martillo firme: La familia es la familia... ¡PUM! La sangre es la sangre... ¡PUM! El orgullo no es nada... ¡PUM! El que no quiere a su madre no tiene perdón de Dios... ¡PUM!
Yo pensaba y pienso: mi salud es mi salud.
Esta mañana me ha vuelto a hablar. Sus mensajes han ido llegando, susurros sueltos de victimismo... Pero esta mañana estaban envenenados. Me ha comparado con mi tía y ha vuelto a cargar contra mí, y a victimizarse: Como veo que vas a marcarte un "tita Silvia" dejaré de preguntar... (Lleva "dejando de preguntar" desde hacía tres susurros.)
No he podido más y le he dicho que si me he ido, ha sido por mi propia salud mental.
Ella ha respondido una biblia... Justificando cada apartado de mi pequeño discurso con su bien reflexionado autoengaño. Hasta el punto en el que yo mismo me he sentido culpable...
Joder, he hecho prácticamente todo lo que me han pedido y nunca he sido suficiente. ¿Con qué derecho alguien que me ha amamantado con halagos envenenados, desaprobación continua, exigencia infinita y comparaciones constantes con sombras de un padre ausente y ahora muerto? ¿Qué mierda es esto?
Con todo y con eso, aún sigo reflexionado si realmente he sido yo el que ha fallado y ha hecho algo malo...
Nunca ha habido reconocimiento del fallo por su parte, nunca ha habido un "que orgullosa estoy de ti" sincero... Nunca ha habido más que la sombra de un padre que no pudo ser padre, ni marido, ni hijo, ni hermano ni persona. ¿QUÉ COÑO TENGO QUE HACER PARA QUE ME DEJES VIVIR?
Ojos mojados y rostro frío
Bajo una luna decreciente
No me da la puta gana. No soy como mi padre. No soy un maltratador y tú no eres una víctima más que de ti misma. No te quiero en mi vida porque estás enferma, corrompida con un virus que todo lo que lo acompaña muere. Infección mental constante y titubeante con ganas de ser querida pero sin saber quererse ni querer más allá del orgullo, el sufrimiento y el chantaje. Mi mayor esperanza con respecto a ti es que algún día consigas ver lo corrompida que estás y la destructora de hábitats en la que te has convertido. Promoviendo el ser comprendida, amada y no juzgada mientras día a día corrompes, machacas y fulminas toda brizna de hierba que sobresale en el jardín. Como una cortacésped con gasolina infinita para destruir y sin cesar en su tarea de matar mientras intenta ser comprendida. No soy parte de tus traumas y no estoy dispuesto a ser víctima de ellos, bastantes me has causado ya con tu enfermedad mental.
Con todo y con eso sigo pensando, que cuando se apague mi odio y mi ira... Es probable que te perdone... Solo espero que si eso sucede no sea lo suficientemente necio como para dejarte volver a entrar en mi vida.