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Nueve
-Que no está vi-vooooo!, se mueve por reflejo o por memoria muscular... una cosa así, cómetelo y ya.
-No digas, esto no es memoria muscular... está sintiendo dolor...
-Ostras!... Trágate ese pinchi pescado y vámonos...
Se suponía que al salir de la plaza iríamos a ver a unos amigos en un barcillo más o menos cercano, así que decidimos caminar pues había suficiente tiempo aún.
Era un rumbo relativamente nuevo para mí, así que solo caminé siguiéndolo pues, según yo, él sí había andado por aquí. No me siento muy bien, creo que... Voy a...
Vomitó.
-Es porque te sugestionaste con algo del pescado, si estaba rebueno!
-No, algo (burp) tenía...
-entonces por qué a mí no me pasó nada?
-(cofcof) ya cállate, dame agua, no traes?
Le alcancé de mala gana la botella que casualmente traía y tras un traguito para enjuagarse, vino uno largo, para limpiar su interior, quemado por el ácido gástrico.
-a mí ni me gusta la comida japonesa, para qué te hice caso... Oye, dónde estamos?
-jajaja, pues no sé yo te vengo siguiendo...
Al ver en su cara (de por sí terrible por el malestar) un gesto de desconcierto, algo resonó en mí, un sentimiento de preocupación (miedo), pero algo más... Algo raro.
Saqué mi teléfono para ubicarnos y resulta que la app estaba, digamos... diferente. Mostraba un montón de calles medio enmarañadas que parecían dirigirse todas a una especie de plaza central o glorieta o qué se yo, y la única ruta que nos sugería como óptima era ir hacia ese sitio, ir en sentido contrario o tomar cualquier otra ruta parecía internarnos en esa especie de laberinto, así que avanzamos.
Todas las casas lucían como cualquier casa de cualquier colonia medio vieja pero bonita de cualquier ciudad, pero lo que llamó poderosamente mi atención es que no había ningún comercio. Ni fijo ni ambulante.
Al encontrarnos de frente con un par de personas que venían en sentido contrario al nuestro, les pedí que nos dijeran por favor una mejor indicación para llegar a nuestro destino, pues a veces la aplicación del teléfono sugiere rutas raras. Ellos dijeron lo que debían, no más no menos, pero no entendí nada, oí, pero no escuché. Cuando estaba por preguntar, mi acompañante les dió las gracias, me tomó del brazo suave pero firmemente y me dijo "camina, por lo que más quieras, camina"
O eso pensé que dijo, pues en realidad no lo ví, abrir la boca. Durante un buen tramo solo caminé sin decir nada, sin pensar nada, de repente se detuvo y yo también, en seco.
-cuánto hemos caminado?
-No sé, dos, tres calles... En ese momento me dí cuenta, la aplicación marcaba cuando menos un par de calles en línea recta para llegar a la glorieta, pero ya habíamos caminado a mí parecer poco más de media hora.
-camina, camina... allí están!
Ahora me jaló fuertemente y casi tropiezo al avanzar.
-quiénes están?
-ellos, ellas... eso!
-de qué hablas, wey, relájate!
Lo ví notablemente alterado, la cara llena de sudor y una especie de ronchas por toda la piel... pensé en una intoxicación por el pescado.
-ya me acordé, los ví en el restaurante, pero no puse mucha atención, burrrrp... algo pusieron en mi plato... vete, vete y no mires atrás...
-cálmate, wey...
-con una chingada, no viste que no tenían cara?... Que te vayas... ya!
Al ver hacia atrás de él pude ver varias siluetas acercándose, se movían [vibraban] evitando las sombras... Parecían personas normales, pero sin cara, ni un solo rasgo o gesto que los diferenciara.
Caminaban tranquilamente, pero a mí parecer la distancia entre ellos y yo se acortaba muy rápido, dí media vuelta y tras un último empujón que me dió en la espalda para avanzar, ví con el rabillo del ojo que él caminó hacia ellos [eso], dándome tiempo para tratar de escapar. Tiré mi mochila y traté de correr lo más rápido que pude, y cuando a lo lejos alcancé a distinguir una especie de kiosko elevado sobre algo como una pequeña isla entre el mar de asfalto, sentí alivio, pero a la vez pensé que seguía después de llegar allí, ¿ellos no podían entrar en ese pequeño espacio, qué o quién garantizaba que al llegar estaría a salvo?
Solo queda avanzar...
Sombrío
Allí está, mirándome desde esas cosas grumosas, como de carne viva, donde se supone que deberían estar sus ojos.
Por cuestiones de trabajo, algunos días debo salir muy temprano de casa y caminar un par de calles para conseguir un taxi que me saque del surrealismo hacia la realidad... Lo abordo normalmente a unos metros de un cruce de calles en donde la gente tiene la (muy mala) costumbre de dejar su basura, pues el camión recolector brilla por su ausencia, así que se forma una especie de basurero en plena calle, de todos modos en algún momento del día vendrá el camión y se lo llevará.
Pues allí estaba yo, ya llevaba varios minutos esperando y de repente un movimiento que percibí con el rabillo del ojo llamó mi atención, así que giré la cabeza... al principio pensé que se trataba de una persona, pues algunos indigentes buscan entre la basura algo que pueda ser aprovechado, pero al agudizar la vista entre la penumbra de la madrugada, lo que parecía un hombre delgado con el torso desnudo, me regaló tremendo susto: en realidad era un perro, uno muy grande, de la raza Gran Danés, con manchas blancas y negras, como un enorme dálmata.
Hurgaba con fruición entre los deshechos, ajeno a que yo lo miraba, tratando de sobreponerme a la horrible visión que mi mente, afectada por el sueño y una muy mala visión me obsequiaron.
Lo he vuelto a ver, (a veces creo que con demasiada frecuencia), pues ya sé dónde vive o al menos dónde se mete a dormir o lo que sea que haga, porque parece que le dejan hacer, pero siempre que lo veo va seguido por otro perro, más pequeño y simple, que pareciera recibir sus órdenes. Allá va, con su mascota persiguiendo sus largas zancadas, rufián, rapaz y carroñero.
Hoy lo he vuelto a ver, me lo encontré echado descansando tras uno de sus largos paseos por el barrio. Pasé a un lado de él para evitarlo lo más posible y... despertó. Me vió. No apartó la vista o eso me pareció, esas hórridas carnosidades que ostenta por ojos me seguían, sanguinolentas e inservibles a mi parecer, pero quizá no las usaba para ver...
Maldigo el día en que me topé con el sucio y aberrante "perro-persona"...
...Veintidós, veintitrés, veinticuatro... Aunque creo que dos o tres horas más han pasado desde la última vez que dormí. Mi corazón está acelerado por haberme mantenido despierto tanto tiempo, fuera de lo normal para mí, pero de verdad que es necesario.
Un leve ruido, como una piedrecilla en la ventana de mi habitación fue el inicio de esto. La alarma debía sonar media hora más tarde, pero yo ya estaba lo suficientemente consciente como para escucharlo claro. Una piedrita, pensé, luego otra, una más... Quizá alguien llama. Al asomarme, no ví nada en particular, la misma calle de siempre, iluminada por esa débil lucecilla matutina del sol que recién se asoma, un coche que aparece y desaparece de mi campo de visión yendo a no sé dónde y nada más.
Me recuesto nuevamente y a los pocos segundos vuelve a sonar. Me asomo rápidamente y alcanzo a ver un borrón semiopaco que se desvanece frente a mis ojos. Me levanto, prendo la tele y me preparo un café, tratando de dejar eso en el olvido.
... Aquí sigo, tratando de ocultarme, más de un día después. Esa cosa me ha estado siguiendo, no sé que es, ni sé qué quiere, pero está cerca...
i see you doing your best. i see you trying. i see you. please don’t give up, you’ve got this. i’m proud of you.
😎👌🏽
I did it! 😁👌🏽
Hay uno de pie, pareciera recargado contra el poste de luz, esperando. Otro se asoma por detrás de las ruinas de lo que era la caseta telefónica. Un tercero pasa entre dos autos estacionados con rumbo a la acera de enfrente. Por allá, a la mitad de la calle, alcanzo a distinguir otros dos, como si platicaran entre sí...
Hace unos días pusieron un nuevo sistema de alumbrado público para sustituir el existente [por fin] y ahora la calle está mejor alumbrada... Pero nadie quiere caminar por esas aceras, los mismos perros evitan instintivamente las zonas más iluminadas y curiosamente se refugian en aquellas que no son alcanzadas por esa mortecina luz blanca...
A lo lejos alcanzo a distinguir a una persona, algún vecino que por cualquier circunstancia se vió en la necesidad de caminar por aquí, viene distraído con el celular, parece que habla con alguien y de repente, al pasar por donde aquel [aquello] recargado en el poste de luz, lo pierdo de vista por un momento... Vuelvo a enfocar mi mirada y lo veo otra vez, pero ahora es como ellos, un manchón gris, débil silueta humana, que comienza a andar sin rumbo, cerca de la luz... ¿Qué pasará al otro lado de la línea, qué pensará la persona con quien hablaba?
Creo que el estar asomado a la ventana a estas horas no es buena idea, no sé si puedan verme o si en algún momento lleguen a hacerlo. Pero la luz que siempre había sido señal de seguridad, ahora ha dejado al descubierto a esas cosas. No estaban allí antes de la luz...
O sí?
El carro se quedó detenido dos kilómetros atrás y hace un calor tremendo, pero no hay de otra, el mapa indica una estación de servicio un kilómetro más adelante así que veré si allí pueden ayudarme. El sol es implacable y esta jodida carretera pasa justo enmedio de la nada. Ni un pinche árbol que haga tantita sombra.
Qué raro, el mapa dice que este es el lugar, pero solo hay restos de lo que parecen ser unos cimientos y dos o tres columnas que ya no sostienen nada, por aquí y por allá. Un auto destartalado en medio de esta escena y otro, al parecer un poco más viejo, al lado del camino. Hago una visera con mi mano derecha para cubrir mis ojos y volteo hacia ambos lados del camino. Nada. Reviso el mapa. El celular indica claramente que estoy es la estación señalada y que está en servicio, pero estas "ruinas" dicen todo lo contrario, o al menos no en este momento, quizá hace cincuenta años, sin duda.
Un ruido me hace voltear rápidamente y veo por allá, entre los escombros, un perro raquítico que se echa a correr. Debe haber gente cerca, un pueblito, pensé. Pero el mapa indica la población más cercana a dos kilómetros.
Será prudente...?
Camino en la dirección en la que se fue el perro y, al llegar a la cima de una pequeña lomita, veo unas cuantas casuchas, casi provisionales. Peor es nada, pensé, y caminé hacia allá.
[regresa sobre tus pasos]
Llegando a la primera hilera de casas, a la primera calle, por llamarla de alguna manera, me dí cuenta que estaba más desolado que la carretera o la supuesta estación de servicio que había dejado atrás, las casas parecían más funcionales que estéticas, pero no veía a nadie. Las cortinas detrás de esas mugrientas ventanas estaban echadas, pero el blanco amarillento que las distinguía hablaba mucho del descuido de que eran objeto.
Cristales rotos, puertas semiderruidas pero cerradas, la madera que servía como viga o como columna de unas y de otras estaba al borde del colapso por la polilla o de plano rota. Un ruido, el mismo perro de hace rato corriendo por allá. Se detiene, me ve un momento y vuelve a correr. Voy a buscarlo...
[regresa sobre tus pasos]
Estoy en el carro a punto de llegar a mi destino, pero no sé cómo llegué aquí. No recuerdo nada desde que fui tras el perro. Un fuerte dolor en mi costado izquierdo y mi mano busca instintivamente. Una gasa mal puesta y húmeda de sangre. Hace... mucho... Hace... Calor...
Al final no había más opciones, aparte de quedarse quieto, casi dejar de respirar o salir corriendo y esperar lo peor. Lo mejor hubiese sido, claro, no estar en esta situación y sin embargo, aquí estaba, frente a... lo que quiera que fuera eso. Ni siquiera puedo describirlo, las palabras son insuficientes cuando la mente no alcanza a comprender ni un poco lo que percibe. No puedo decir que lo estaba viendo, porque pudo haber sido una alucinación y en este punto puedo comenzar a dudar hasta de mí mismo, porque aquí estoy contando la historia. Pero vamos un poco hacia atrás... me acababa de servir una tercera taza de café y le estaba terminando de dar un sorbo, cuando de repente, con el rabillo del ojo derecho alcancé a ver algo que se movió rápido y se perdió en el ángulo que formaban la pared de la derecha de la habitación, la de la puerta y el techo. Era como una mancha gris. Apenas la pude ver, pues se movió demasiado rápido. La luz de las lámparas LED era lo suficientemente buena y las paredes blancas y vacías como para permitir ver con claridad cualquier cosa que pudiera haber sido, pero no había nada, [había algo]... Fuí a mi ridículamente pequeño cubículo y quienes aún seguían en la oficina estaban tan enfrascados cada uno en lo suyo que sólo le atribuí el hecho al cansancio. El café hizo lo suyo y me levanté cuarenta minutos después de haber acabado esa última taza para dejarla en el fregadero del comedor y de paso ir al baño. Me aseguré de dejar mi taza limpia y dí media vuelta para regresar a mi última media hora en el trabajo. [Ahí estaba] otra vez de reojo ví algo en la esquina de la habitación y no pude evitar pensar en los perros de Tíndalos o en la gente sombra. No podía verlo o al menos no se podía decir que lo estaba viendo, más bien sentía que había algo allí, porque mis ojos solo veían un manchón borroso, como una acumulación de vapor pero... viscoso... estaba allí a un metro de mí a lo mucho y, sin embargo, lo sentía en la piel, reptaba por mi piel como envolviéndome lenta pero pesadamente. [Está en mi cabeza] no lo estoy imaginando, realmente está dentro de mi cabeza y dice cosas en muchas lenguas que [no] conozco pero entiendo. Me llena de cosas que [no] quiero saber, nadie quiere, y borra lo que sé. Mi nombre se ha esfumado o ha sido reemplazado por el de una estrella muerta hace miles de años, por el de una estrella que está a punto de morir. Como puedo, logro clavar un tenedor en mi mano izquierda y el dolor lo hace retroceder a un rincón de mi mente, araña mi memoria y muerde fuerte mis recuerdos mientras lo hace. El ruido que hace la taza al romperse contra el piso de repente deja todo en blanco. Sólo el agudo dolor de la mano sangrante. Me sirvo otra taza después de recoger los restos de la anterior mientras de reojo reviso cada ángulo de la habitación. Ya no está [está en todos lados].
Me he convertido en un psicópata por tomar mi café frío y sin azúcar.
¿Recuerdas, Alex, que te he dicho un montón de veces que hay lugares que es mejor no visitar?... Pues también hay cosas que es mejor no saber y no conocer. Vaya que las hay.
Recientemente leí que en un país del sureste asiático aprobaron el cultivo de carne para el consumo humano. A partir de células de pollo (decía la nota), lograron cultivar satisfactoriamente tejido cárnico que cumplía con todos los estándares y pues lo lanzaron al mercado.
Quise saber un poco más y, buscando en internet, me encontré con una persona que estaba vendiendo ese tipo de carne de este lado del charco (aunque aquí todavía no se han hecho las regulaciones sanitarias al respecto)...
Pues lo contacté y compré un poco de "pollo", y lo digo así porque sabía y lucía como tal, pero una vocecilla en mi cabeza me decía que algo no andaba bien... Mi vendedor me dejó sus datos y hasta un certificado de autenticidad y todo (muy profesional, según)
De las 4 charolas que compré, de una porción cada una, preparé dos asadas a la plancha y el resto lo metí al refri. Venían empacadas al alto vacío pues se trataba de un producto "súper fresco y recién cultivado" según me dijo el vendedor.
[algo no anda bien]
Un rato después de la cena, me preparaba para ir a dormir, cuando sonó el celular. Era mi vendedor.
-... Por el amor de Dios, no abras... El... El... Paquete. El mío no está donde lo puse, está... Carajo!...
Sólo escuchaba ruido similar a pisadas muy fuertes pero sin ritmo, no estaba caminando, era como si estuvieran cojeando con unos pies muy pesados. Un golpe sordo y el teléfono enmudeció.
Marqué otra vez, pero la voz grabada de una mujer me dijo que el número no estaba disponible y después de otros dos intentos, desistí. [Algo no anda bien]
"por el amor de Dios"..."no está donde lo puse"... ¿Qué diablos quiso decir con eso?, Ni idea. Mañana le preguntaré, pasaré cerca de donde vive y puedo desviarme un poco... ¿Sabes qué? Me siento un poco... curioso (y en cierto modo intranquilo), voy a echar un vistazo al refri...
El sistema en nuestro país ha puesto a la educación artística como algo que se puede o no impartir y no pasa nada y esto está lejos de ser v
Solamente había 2 opciones: seguir la ruta que el mapa marcaba o ir por la veredita que, por supuesto, ni siquiera figuraba.
Obviamente tomé la ruta indicada. Aunque era más larga, me sentía más confiado y seguro por un camino iluminado, claro, así que me relajé un poco y encendí el radio.
Puro ruido blanco en todas las estaciones.
No le dí mayor importancia, mandé el mapa a segundo plano y puse la música de mi celular... No pude conectarme por Bluetooth. Aunque el altavoz se escucha muy bajo para mi gusto, no me quedó otra opción, así que peor era nada.
Llevaba 15 o 20 minutos en el camino cuando ví al lado de la carretera a una persona caminando. Se me hizo raro porque estaba casi oscureciendo y el camino era largo... Al buscar su reflejo en mi retrovisor no ví a nadie.
Me acabo de despertar... Confundido... Exhaltado. No, no tengo miedo, pero sí me siento ansioso y... Raro.
Hay algo (alguien) en mi habitación y, aunque de la calle entra un poco de luz por las ventanas, no puedo distinguir bien su forma ni a qué distancia está, pero está allí. Mi pensamiento es ahora un poco más claro, trato de alcanzar mi celular para alumbrarme un poco, pero mis músculos no responden. Parálisis del sueño. Es lo primero que se me viene a la cabeza. Ya me ha pasado varias veces, conozco la sensación. Pero no, no es parálisis. Estoy plenamente consciente, sólo no puedo moverme, aunque no me siento rígido, más bien es como si mi cerebro estuviera desconectado de mis músculos. Sólo eso.
Silencio. Un silencio muy penetrante me rodea mientras lo que (quien) está allí parece acercarse, o al menos siento que se acerca. No escucho nada, maldita sea...
Mis ojos, de por sí deficientes, se esfuerzan por alcanzar a distinguir algo. Puedo oler el ambiente, pero no percibo nada raro, tampoco siento algún malestar, ni dolor, ni temperatura... Pero siento que se sigue acercando.
No escucho nada, maldita sea.
Ahí en la esquina de mi habitación hay algo (alguien) que se acerca a mí, pero no se mueve, parece que el tiempo se ha detenido, pero yo sigo avanzando. Mi cerebro se esfuerza por captar algún sonido, por mínimo que sea. Nada.
Llevo horas (o minutos... O segundos) peleando inmóvil contra algo (alguien) que está allí, agazapado. No hay nada (nadie) dice una voz en mi cabeza. ¿Lo escuché?, No, viene desde adentro de mi cabeza, me está viendo, me analiza... Dice una segunda voz. No hay nada (nadie), una tercera.
Silencio, les suplico, no escucho nada, ni mi respiración, maldita sea.
Son las 6:30 de la mañana y mi celular suena anunciando que llegó la hora de iniciar con la rutina. Lo escucho. Lejos, pero lo escucho. La luz entra más nítida por mi ventana y mientras trato de recordar (¿fue un sueño?) Vuelvo a mirar hacia ese rincón. ¿Qué es eso?
(Quién)
Me encontré con una página en internet al seguir un enlace que decía "envía un mail a tu yo del futuro"... Me pareció poco más que curioso y, tras seguir unos simples pasos y redactar un par de cosillas que no tenían gran relevancia (o sí), presione el botón de "enviar" y seguí con lo mío. Eso fue hace tres días. Hoy recibí respuesta. Al principio pensé que se trataba de un bot, que la página en cuestión tenía la peculiaridad de "contestar" al supuesto correo mandado al futuro... Pero era mucho más que eso. Al principio, después de leer la "respuesta que me envíe del futuro" sólo la dejé allí, en la bandeja de entrada, peleando por el espacio disponible con otros tantos correos, pero un requerimiento de respuesta me hizo poner más atención. Gran error...
Existen otras realidades, vibrando al mismo tiempo que la nuestra pero en diferentes planos... Y pueden tocarse en cualquier momento (de hecho lo hacen) y, oh, sí!, estamos listos para esta conversación...