19 marzo.
Hoy, viernes, a las 21:15 me siento mal.
No sé como apagar, ahogar o dejar ir todo este desorden mental y emocional que llevo conmigo. Aquel que duele, aquel que quema, aquel que asfixia.
Las letras no tienen sentido y no pueden agarrar forma al impresionante rincón oscuro en el que me encuentro.
Me siento de manos cruzadas, observando como todo se está moviendo y solo yo, sin poder hacerlo.
Estoy simplemente cansada de fingir que todo está en orden, que todo está bien, cuando en realidad me estoy consumiendo sola poco a poco.
Se siente. Se ve. Todo lo que cargas, todo lo que llevas, todo lo que te hace sentir que no puedes dar un paso más.
Termina siendo solo un día, de noche, por un momento.
Suficiente para seguir cuestionándome... ¿Es esto necesario? ¿Es esto lo que quieres? ¿Hasta cuando?
No tiene sentido me repito. No se lo encuentro.
No le veo principio, no le veo fin, pero si le veo el porqué.
Ignoro, me hago la tonta, hago como si no veo, justificando mis decisiones, justificando mis dolores... aunque aún así al final del día termine en mi cama llorando sin derramar una sola lágrima.
Fotos en mi feed, videos en mis historias, maquillaje y pelo listo... todo lleno pero yo vacía.
¿Qué ves cuando me ves? Seguro no tu primera ni tu única.
No te nombro, no te menciono, ni siquiera describo la situación, pero cada letra, signo, espacio... estás aquí.
Quiero volver, quiero salir. Quiero encontrarme de nuevo. Poder verme, salir corriendo hacia mí y darme ese abrazo tan fuerte donde pueda quebrarme.
Busco llenarme, levantar mis manos y volver a sentir a través de ellas. Cuando no tenia que fingir.
Yo, quiero volver a ser yo.






