Si a Jesús lo hicieron, es imposible que a nosotros no.
Si a Jesús lo entregaron, rechazaron, y traicionaron, cuando quizo “romper paradigmas” de la religión y Dios, cuando quiso enseñar un camino nuevo de verdad y justicia a las personas, y fue luz para la humanidad, es imposible que no lo hagan a nosotros cuando intentemos hacer lo mismo.
Pero, Jesús nos dejó una promesa en este caso:
“Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes” Mateo 5:11-12
Y si a Jesús le dijeron que era muy joven para enseñar, o que no era el hijo de Dios, es imposible que no quieran desanimarnos a nosotros.
Pero ¡Ánimo!, lo importante es lo que Dios nos ha dicho:
«No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene. No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte». Lo afirma el Señor.
Luego extendió el Señor la mano y, tocándome la boca, me dijo:
«He puesto en tu boca mis palabras.” Jeremías 1:7-9
Para los que rechazaron la luz, también dijo Jesús algo:
“Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos.” Juan 3:19
Y para los que sí obedecieron y escucharon, dijo esto:
“Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.” Lucas 11:28
Dios no prometió una vida sin persecuciones, problemas, calumnias, rechazo, o maldad a quienes lo siguen y aman con todo su corazón, alma, y fuerzas.
Ni a Jesús lo mandó a la Tierra para que disfrutara de “una buena vida”.
Su propósito era otro. Y el de nosotros., quienes tenemos una vida en íntima relación con Dios, sin religión, paradigmas, sino solo Jesús, debería ser como el de Jesús.
Lo que sí prometió Jesús, es que estará con nosotros:
a) “ Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” Juan 16:33
b) “Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo:—Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.
Y LES ASEGURO QUE ESTARÉ CON USTEDES SIEMPRE, HASTA EL FIN DEL MUNDO”. Mateo 28:16-20
Si a Jesús le hicieron esto, es imposible que a nosotros no.
Pero él prometió estar con sus discípulos, siempre.