Carta para mi niña del pasado
Mi pequeña,
hoy quiero hablarte desde un lugar de amor y comprensión, desde una calma que sé que tantas veces te faltó.
Te recuerdo intentando ser fuerte, escondiendo el miedo detrás de una sonrisa, buscando abrazos que no siempre llegaron, y creyendo que tenías que merecer el cariño para que no te dejaran.
Sé que muchas noches te dormiste con un nudo en la panza, confundida, sintiendo que algo en ti debía estar roto. Pero quiero que sepas que no era así. Nunca lo fue.
No fue tu culpa el silencio, ni las ausencias, ni las lágrimas que no entendías.
Hoy, la mujer en la que te convertiste te mira con ternura y te promete que ya no vas a estar sola.
Yo te abrazo ahora, y te pido que descanses.
Puedes soltar la culpa, el miedo, la necesidad de ser perfecta para ser amada.
No hace falta que te sigas defendiendo del abandono, porque ya no estás en peligro.
Tu dulzura sigue viva, aunque la hayas escondido por un tiempo.
Tu sonrisa —esa mezcla de ilusión y bondad— no murió, solo estaba esperando el momento de volver.
Gracias por resistir, por no rendirte, por seguir creyendo que había algo más allá del dolor.
Hoy estoy acá para cuidarte, para hablarte con la ternura que necesitabas,
y para recordarte que merecés amor sin condiciones, paz sin miedo y descanso sin culpa.
Puedes descansar, mi niña.
Yo me quedo contigo.
Con amor,
Tu yo de hoy ❤️🔥





















