No creo en ese sentimiento de “felicidad” cuándo a otra persona le va muy bien o logra hacer cosas interesantes.
Cuando alguien está abrazando a alguien más estrechándole la mano, escupiendo uno que otro cumplido y felicitándolo por sus logros, lo único que puedo ver es la envidia emanando de sus poros, diciéndole a la otra persona lo que quiere oír, mientras se retuerce por dentro como gusano porque no ha logrado lo mismo, y persuade a la otra persona subiendo su ego, para luego refugiarse en su cápsula de fracaso y embuste.
Yo lo he sentido, nada se perdería con ser honestos...















