El Dr. Wolfe, del Instituto de Relaciones humanas de la Universidad de Yale, realizó un experimento muy interesante, universalmente difundido hoy, acerca de la capacidad de aprendizaje en chimpancés jóvenes, empleando máquinas automáticas que funcionan introduciendo una moneda o un disco y que son llamadas “chimpomats”. Los chimpancés obtenían su comida introduciendo en la máquina fichas de diversos colores y tamaños. Aprendieron a colocarlas perfectamente y a distinguirlas por sus colores y tamaños, empleando cada clase de ficha en la máquina correspondiente, e introduciendo dos fichas en los casos en que se requería esa cantidad. Este proceso lo aprendieron imitando primero al instructor, y después copiando uno de otro (los monos aprenden por imitación más uno de otro que del hombre). Establecieron una asociación tan estrecha entre las fichas y la comida que proporcionaban las máquinas, que buscaban las fichas con la misma avidez que la comida. Incluso, guardaban las fichas que descubrían tiradas, hasta encontrar las máquinas y colocarlas. “Los más fuertes quitaban las fichas a los más débiles, de una manera, dice Ralph Linton típica mente humana”.