“Ya no puedo escribir como antes. Lo siento. Cambié sin darme cuenta y eso ha afectado nuestra relación, en verdad te ofrezco una sincera disculpa. Y es que ya no puedo escribir como antes, ya no hay eso que existía. Quizás es porque ya no hay odio. Ya no hay tristeza. No hay melancolía. Ya no hay cosas negativas. Hoy solamente fluye amor, y creo que es por eso por lo que no puedo escribir, porque mi mejor faceta de escritor fue cuando retrataba los sentimientos del pasaje más oscuro que ha existido en mi vida. Pero ya no. Y si alguien me recuerda esos textos, quiero decirle que ya no son en tu honor. No somos iguales que hace cinco años. Ya no me hables. No quiero saber nada de ti. No quiero saber si eres feliz o si estás pasando el peor momento de tu vida. ¿Sabes por qué? Porque ya no me importa. Desaparece de aquí y no vuelvas jamás. Ya no hay nada aquí para ti. Y el día que te vayas no te despidas, porque será muy doloroso para ti. Ya no importas.”
— Alejandro Pereda















