Aún no te vas del todo.
Te quedaste en pequeñas cosas
que no he querido mover,
como si al dejarlas intactas
también pudiera conservar
lo que fuimos.
Hay noches en las que todo se siente cerca,
como si el tiempo no hubiera pasado,
como si en cualquier momento
fueras a tocar la puerta
con la misma sonrisa
con la que empezó todo.
Y yo…
yo no sé si te esperaría,
pero sé que no sabría decir que no.
Porque hay algo pendiente,
algo que no terminó de pasar,
como una historia que se quedó
a mitad de una página
que nadie se atrevió a cerrar.
No éramos perfectos,
pero había algo…
algo que se sentía real
entre tanto ruido del mundo.
Algo que no he vuelto a encontrar.
A veces me pregunto
qué haces ahora,
si alguna vez piensas en mí
como yo, sin avisar, pienso en ti.
Si también te pasa
que ciertos momentos
se sienten incompletos
porque falta alguien…
y ese alguien
tiene tu nombre.
No te idealizo,
no te invento,
solo recuerdo
lo que sí fue.
Y con eso me basta
para saber
que si la vida nos cruza otra vez,
no sería empezar de cero…
sería continuar
algo que nunca supimos terminar.















