Si dos Trenes en carriles paralelos se mueven a la velocidad de la luz, ambos se verán entre ellos como si estuviesen en reposo, pues comparten una misma y constante frecuencia de movimiento. Si, por el contrario, uno de ellos se mantiene inmóvil en su carril, tal vez sólo llegue a vislumbrar un increíble fugaz halo de la verdadera forma del Tren que sí se mueve, y únicamente escuche su pasar o sienta su brisa, ya que la velocidad es demasiado rápida para poder verle.
Al estar a la velocidad de la Luz, el Tren se mueve en bucle dentro de la pista, por lo que no hay instante en que todas sus partes no estén a lo largo de todo el recorrido todo el tiempo; Esto quiere decir que cada pieza del Tren en movimiento se encuentra en su totalidad siempre junto al Tren que está en reposo.
Hay Trenes inmóviles que adjudican la brisa que sienten y el sonido que escuchan a otros factores. De igual manera, hay Trenes inmóviles que, aunque no vean al supuesto Tren que se mueve a la velocidad de la Luz, consideran que dichas características sí podrían pertenecer a algo tal como un Tren en veloz movimiento.
Tanto pueden llegar a creer esto, que, aunque no le puedan ver, deciden emprender un estudio de lo que consideran sus características, y es así como logran entender que la velocidad de la Luz que posee el Tren, con respecto al estado de reposo que ellos mantienen, difiere tanto que la única forma de poder vislumbrar más de este otro Tren sería intentando adoptar su velocidad.
La voluntad de querer ver en mayor medida al Tren que se mueve, es lo que permite el emprendimiento para aumentar la propia velocidad, y que así, eventualmente, este otro deje de ser una borrosa ráfaga y comience a ser mucho más figurativo. A mayor alcance de la velocidad a la que este se mueve, mayor el nivel de detalle que se puede tomar de él.
El Tren a la velocidad de la Luz, nunca disminuye su frecuencia de movimiento, y esto permite que cualquier otro Tren que realmente le quiera vislumbrar, deba elegir soltar viejos estados de reposo y barreras de velocidad establecidas para así poder elegir adentrarse en alcanzar nuevos límites de movimiento.
Para poder compartir la velocidad de la Luz a la que se mueve el Tren, inevitablemente habrá que encaminarse en Ser un Tren que se mueva a dicha velocidad también.
Independientemente de si exista o no un Tren moviéndose como la Luz, cada otro Tren es siempre libre de elegir mantener un estado de reposo, o, por el contrario, intentar alcanzar mayores rangos de velocidades y de esta forma compartir el logro que los demás Trenes pueden descubrir en sí mismos también.
- ¿Podría un Tren estar en estado de reposo por toda la vida?
- Hasta que se canse de hacerlo, sí.
- ¿Podría un Tren lograr ser como el Tren que se mueve a la velocidad de la Luz?
- ¿Y qué pasa si logra ser como ese Tren, pero en realidad este nunca existió?
- Se daría cuenta que él mismo fue ese otro Tren que siempre creyó ver.