WhatsApp y atención al cliente
Hoy he leido en Marketing4ecommerce que WhatsApp ha conseguido 100 millones de usuarios más en los últimos cuatro meses.
100 millones... que se dice rápido. Esto me ha hecho recordar un post que llevo tiempo queriendo publicar, en concreto desde el MWC, sobre WhatsApp y su posibles usos en atención al cliente.
Las empresas que nos dedicamos a la atención al cliente siempre estamos atentos a los cambios en el uso de las tecnologías por parte de los usuarios para adaptar nuestros servicios.
No se trata sólo de la aparición de nuevos aparatos o aplicaciones, a veces se trata de cambios en el entorno. Para muestra un botón, desde que la mayoría de familias tienen conexión de internet en casa, es muy común ver en las páginas web de las empresas, el número de teléfono fijo al lado del 902. Esta tendencia ha surgido a raíz que las llamadas desde fijo a fijo son ahora gratuitas, por lo que muchos clientes prefieren llamar a un fijo aunque sea de una ciudad al otro lado del país, a llamar a un teléfono 902.
Al hilo de los cambios en el uso de la tecnología no es de extrañar que muchos clientes y usuarios nos pregunten o demanden por la atención al cliente a través de WhatsApp.
La verdad es que nada nos gustaría más que poner en marcha este sistema que es usado por la friolera cantidad de 800 millones de personas. De hecho, algunas empresas ofrecen la atención por WhatsApp, entonces ¿por qué no?
Debo decir que para las empresas especialistas en atención al cliente un objetivo deber ser poder implementar esta funcionalidad, pero por supuesto no a cualquier precio.
A continuación paso a relatar las dificultades que se deberían salvar para atender mediante WhatsApp en un servicio profesional de atención al cliente y para hacerlo, lo compararé con las funcionalidades que la mayoría de las herramientas click to chat y click to call nos ofrecen:
1. Necesidad de disponer de dispositivos móviles para la prestación del servicio:
Inicialmente WhatsApp sólo funcionaba a través de dispositivos móviles, no se podía usar ni en tabletas. De manera que para prestar el servicio era necesario que cada agente vinculado a la atención de este canal tuviera además de su ordenador y teléfono normal, un teléfono móvil.
Cuando en enero de este año se anunció la versión web se salvó este escollo: es necesario disponer de un número de teléfono móvil al que vincular el servicio, pero luego puede ser gestionado a través de la aplicación de PC.
Ahora bien, cabe probar si es posible tener más de un desktop abierto a la vez, ya que un único agente no sería capaz de atender todas las comunicaciones en muchos de los servicios que gestionamos.
En la actualidad muchas herramientas de click to call y click to chat tienen versión móvil cuyo look and feel es exactamente el de WhatsApp. Adicionalmente hay que remarcar que cada vez más las empresas van desarrollando sus propias aplicaciones móviles (ecommerce, programas de fidelización, etc...) en las que a veces se incluye una funcionalidad específica para contactar con la atención al cliente.
En un servicio de atención al cliente gestionado por grandes equipos, hay decenas de personas prestando el servicio. A todos nos gusta saber quién nos ha atendido y eso se complica en WhatsApp. Por supuesto que el agente puede identificarse, pero depende exclusivamente de él y no hay forma de comprobar quién atendió a quién. Por lo cual es muy complejo auditar el servicio para asegurar que el nivel de calidad es el que se espera del mismo.
3. Automatización de procesos 0
Uno de los objetivos del servicio es atender con la mayor rapidez posible. Por este motivo, en todas las herramientas de Chat se pueden escribir respuestas predefinidas que son sugeridas al agente según el tema de conversación. Esto no es posible con WhatsApp, de hecho la aplicación revisa que los mensajes no provengan de un "robot" o "spider" y en caso que detecte un proceso automatizado puede vetar la cuenta y anularla.
Así que aunque fuéramos capaces de hacerlo, correríamos un riesgo muy elevado.
4. Control de los niveles de servicio
La rapidez del servicio que comentábamos antes no sólo se refiere a cuán rápido somos capaces de resolver la duda sino cuánto tiempo tardamos en responder a la pregunta.
¿Cómo podemos controlar los tiempos de respuesta?
Está claro que WhatsApp anota el momento de entrada de la consulta y registra cada interacción... pero sin una funcionalidad de control no habría manera de saber si el mensaje que hace más de media hora que entró no tiene mensajes debido al usuario o a los agentes.
En un servicio pequeño donde un único agente controle este canal no hay problema pero en un servicio con muchos contactos podría generarse insatisfacción si alguno de los clientes se perdiera en medio de todos los hilos gestionados.
Todas las comunicaciones deben tener un inicio y un final, en las llamadas telefónicas, el usuario cuelga el teléfono y en el caso de Chat, se suele incorporar un time out mediante el cual se avisa al cliente que la comunicación se cerrará si no responde a la última línea de diálogo en menos de x segundos o minutos.
Esto es así porqué en los servicios de atención al cliente tenemos que resolver la comunicación, y esto sólo es posible medirlo cuando ha finalizado.
El tiempo nos permite evaluar varias cosas: si fuimos capaces de solucionar la duda o incidencia en primer contacto, cuánto tiempo necesitamos para resolverla, si el tiempo es más largo según qué tipología de consultas, o en determinados países... Toda esta información de valor se pierde cuando la comunicación queda abierta.
Por supuesto, se puede establecer que al cabo de cierto tiempo el agente cierre la comunicación si el cliente no contesta.
Pero ¿cómo se controla? manualmente. El agente debería ir revisando todos los hilos de conversación pendientes de respuesta por parte del cliente e irlos cerrando uno a uno pasado el tiempo marcado.
6. Incremento del tiempo de gestión
Por último querría remarcar la necesidad del servicio de atención al cliente de dejar constancia de lo que ha pasado durante la interacción.
Para ello, en este caso, el agente debería copiar y pegar la conversación en el CRM o ticket tool de gestión del servicio. Esto le llevaría cierto tiempo puesto que debería copiar línea a línea toda la conversación.
Este punto es automático en las gestiones realizadas por Chat o por correo electrónico. De hecho, una de las funcionalidades de las herramientas de Chat es enviar todo el hilo de la conversación al cliente una vez finalizada para que el cliente disponga de ella y pueda recuperarla en cualquier momento.
Dicho todo esto, cabe pensar que abandonaríamos la idea de atender dentro de este marco, pero aún con todas las dificultades y pese a que existen otras herramientas profesionales que permiten todas las funcionalidades que necesitamos, seguimos buscando la manera de prestar el servicio a través de WhatsApp.
El motivo es que no podemos luchar contra el poder de la marca y esperamos que la aparición de la versión web sea el preámbulo de la Api pública que todos esperamos para poder integrar nuestros sistemas con la aplicación y prestar así el servicio de calidad que nuestros clientes esperan.