todays bird
we're not kids anymore.
Cosmic Funnies

@theartofmadeline
Keni
Sweet Seals For You, Always
Today's Document
h

if i look back, i am lost
Show & Tell
AnasAbdin
styofa doing anything

titsay

⁂
Claire Keane
wallacepolsom
tumblr dot com

blake kathryn
Jules of Nature
I'd rather be in outer space 🛸
seen from Bulgaria

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Netherlands

seen from Germany

seen from United States

seen from France

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from India

seen from Romania
seen from Chile
seen from United Kingdom
seen from Ukraine
seen from United States
@elijxhrpg
ALCOHOL MAY NOT SOLVE YOUR PROBLEMS. BUT NEITHER WILL WATER OR MILK
Teen (via menpale)
(( &. MOODBOARD )) E l i j a h H e a t h g r a v e ft. Vienna Goldenberg.
Sus deberes se apilaban frente a ella con una imponente espera, llevándola a la conclusión de que aquello formaba parte de un desventajoso pronóstico matutino en su contra. Por más que hacía su mayor intento por mantenerse concentrada en disminuir la lista de tareas que había dejado acumular a lo largo de la semana, sabía que nada de esto sería posible si no conseguía una taza de café antes. Maldijo en un murmuro cuando notó lo tedioso que sería recoger todo los materiales que tenía enfrente, viéndose en desventaja cuando miró a su alrededor y no encontró a nadie a quien pedirle ayuda. Los siguientes minutos los pasó escaneando a las pocas personas que pasaban a lo lejos en un intento de reconocimiento, aunque falló cuando alguien se atravesó frente a ella, desplomando su empeño consigo. “Disculpa,” se dirigió al individuo, volteando su cuerpo entero, aun sentada en la silla. “¿Podrías ayudarme en algo? Verás, en serio necesito una taza de café o una píldora para la migraña. Tardaré un minuto, lo prometo, pero necesito que cuides estas cosas por mi.” explicó, figurando más de una mueca en su rostro.
Los favores no eran privilegio fácil de conseguir de parte del americano, mucho menos cuando sabía que no conseguiría nada a cambio por ellos, por lo que cuando la muchacha de delicadas facciones practicamente rogó por su estadía allí, pidiéndole que cuidara sus cosas, Elijah sorpresivamente, cedió ante sus deseos. "Solo sí me traes uno a mi.." mencionó, buscando una pequeña forma de salir favorecido, tomando asiento entonces frente a todo aquello papeleo que parecía ser parte de la extensa tarea que la castaña tendría por acabar. Se acomodó entre lápices y cuadernos y se preguntó a sí mismo cuando había sido la última vez que había leído algo; ya que estaba seguro que las revistas porno de sus compañeros de habitación no entraban dentro de la sección cultural y uno que no se tratara sobre partituras musicales sería lo más próximo a su lectura diaria. "Y apúrate o terminaré vendiendo tus apuntes, dicen que se aca buena mercancía... no es mal negocio" se burló, aunque si la fémina le conocía al menos un poco dudaría si Elijah estaría hablando enserio.
Su mano se interpuso en la puerta, impidiendo que esta se cerrara del todo ya que el estadounidense tenía la intención de entrar a la cafetería. Su día había sido agotador, sin embargo, se alegraba estar finalmente libre de heridas y dolores y también se encontraba feliz de haber sido reincorporado al equipo de fútbol. Estaba a punto de entrar a la cafetería, pero una persona desconocida hizo presión en la puerta, logrando que los dedos de Nathaniel se vieran aplastados. Soltó un gruñido, retirando la mano rápidamente mientras abría la puerta de golpe, casi golpeándole la nariz al culpable. “¡Joder!” Se quejó, sacudiendo bruscamente su mano como si aquello fuese a detener el ardor y el dolor que sentía en cuatro de sus dedos. “¿Es que no viste que estaba intentando mantener la puerta abierta?” Espetó, casi echando humo de la rabia que sentía. Y así mismo se había arruinado el buen humor del castaño… así de fácil.
Había bebido suficiente café por un día, incluso cuando aquel líquido oscuro y amargo no era de sus preferidos, el americano necesitaba aflojar el agarre de su sueño y soltar a Morfeo para poder encarar la mañana con todas las energías, si es que eso era posible para tal vago. Elijah había tenido una mala noche, una mala semana, un mal mes y podía atreverse a culpar a la vida misma, pero aún cuando su existencia en el mundo le parecía cada vez más miserable, decidió salir de la Instalación para poder hacerse de sus vicios diarios. Fue entonces cuando se encontró con una situación que el mismo había causado sin desearlo, contemplando al masculino con las cejas alzadas ante tanto escándalo, no estaba seguro de haber aplastado sus dedos pero cada expresión de su rostro dejaba claro que le había dolido. Pero el moreno no era una persona de lo más normal, y en vez de ofrecer una disculpa cordial curvó sus labios en una sonrisa burlona y puso sus ojos en blanco. "Uh, no te vi." murmuró, con la ironía tiñéndose en su espeso tono de voz, ladeando el rostro dispuesto a seguir su paso. "No es para tanto, no seas marica." espetó, señalando la puerta como si fuera lo más inofensivo del mundo.
@rayfields: @elijahheathg buen punto, ¿no se puede hablar con dirección para no recibir roomates?
@rayfields: @elijahheathg sería lo máximo, las 24/7 sin tener problemas porque alguien hace mucho ruido o estudia a las 3am.
@elijahheathg: @rayfields no tengo idea, deberías preguntar... quizá por algún favor consigas tu librarte.
@elijahheathg: @rayfields las de administración parecen bastante desesperadas, así que uhm...
@elijahheathg: @ratfields básicamente todo lo que está bien en el mundo.
El muchacho habló por dos segundos, siendo inmediatamente reconocido por la blonda. Casi por inercia, la mirada de Jean subió hasta encontrarse con Elijah, sintiendo un alivio interior, regalándole una de las sonrisas más melancólicas que quizá haya visto. Pero no se quedó ahí, sino que fue la misma Jean quien se dejó llevar y no tardó en enredar sus brazos en el cuerpo ajeno, sintiéndolo cálido a comparación del frío que febrero continuaba ofreciendo. Sus sollozos no se detuvieron, sino que de un momento a otro se intensificaron, sintiéndose débil y frágil. Elijah había sido una buena persona para ella, viéndola en momentos de locura como también de tristeza y bajoneos entre las sustancias que ellos consumían.
Supo que su abrazo no servíría de consuelo, si no que al contrario le daría confianza suficiente como para desahogar su pena, pero incluso cuando normalmente aquello rompería la comodidad del americano, Elijah no se apartó y soporto el momento, no sabía que decir, como actuar, ni como ser suave, pero su poca humanidad intentaba hacer participación. "¿Qué pasó Jean?" inquirió, una vez que rodeó a la blonda entre sus brazos, ofreciendo una caricia circular en la base de su espalda, y descansando su mentón sobre la despeinada cabellera de la rubia. "¿Quién jodidos te hizo algo? puedes decirmelo, y le sacare la mierda a patadas." afirmó, apartándose solo para buscar respuestas.
Se vio obligada a apartar su mirada de la contraria durante un par de segundos, como si el tiempo fuese a reparar todo el daño sobre la pulcritud de los rasgos ajenos. La profundidad de los cortes y el enrojecimiento de su piel curtida suponía una discusión de la cual no pretendía ser protagonista, menos la causa de la misma. Sus manos seguían sobre la piel del muchacho, en busca de alguna herida o magulladura que pudiese haber ignorado con anterioridad, mas no fue demasiado lo que encontró. No mucho más de lo que ya había observado. “No — No lo sé.” Balbuceó con dificultad, haciéndose la misma pregunta a sí misma. Comprendía que no era su culpa, pero si el otro muchacho había hablado algo de ella, tendría que haber sido producto de algún suceso o situación en particular. “No quiero que me defiendas, Elijah. Te agradezco si lo haces, de verdad, pero no quiero que llegues así si eso significa defenderme. No vale la pena, ¿me escuchas?” Sus palabras se escucharon suaves, bajando la intensidad de su voz a medida que dejaba que sus manos descendieran del rostro contrario, sentándose sobre la cama junto a él para indagar en su botiquín, extrayendo unos apósitos, clorhexidina para desinfectar y unos cotonetes de algodón. “Esto puede que arda un poquito, no me odies.” Pronunció con lentitud, humedeciendo el algodón con el líquido desinfectante antes de comenzar a posicionarlo en un corte un tanto superficial sobre su ceja.
No podía evitar seguir tensado ante los recuerdos que le azotaban sobre lo recientemente ocurrido en el campus de la Universidad, más específicamente en el fondo de la taberna de Universitarios, a distancia de la Institución. Elijah había terminado de armar uno de sus cigarrillos mágicos para ser compartido con su amigo, cuando a menos de medio metro aquel grandulón difamaba a la chilena que ahora, le miraba con ojos de decepción. Si tan solo pudiese repetir cada termino utilizado y las palabras exactas que había empleado -porque podía, la colera le hacía recordarlas- difamando y dando a entender que la tendría para sí toda la noche y el sin fin de cosas que haría con el cuerpo de la latina había sido bastante para detonar la bomba de tiempo dentro de Elijah, que no demoró en impactar contra el ajeno la botella que anteriormente se había bebido. Eso solo había sido el comienzo, estaba claro que su rostro estaba notoriamente dañado, pero podía presumir que el otro se había llevado la peor parte. "¿Qué no vale la pena estás diciendo? Milena, yo no voy a dejar que ese par de imbéciles hablen de ti como si fueses carne barata." respondió, golpeando a puño cerrado el escritorio en donde seguía recostado, siendo inconsiente de que aunque había intentado calmarse, seguía enfadado. No sabía reconocer si estaba celoso, o si simplemente detestaba la idea de que las personas denigraran a su amiga. "No te mereces eso, no te mereces que esten hablando de ti de ese modo y si tengo que volver así para que cierren la boca, volverá a pasar." le advirtió, relajando de a poco los músculos que seguían tensados, recostando su espalda a la pared y descansando sus ojos sobre los artefactos de desinfección, ya sabía él cuando ardía aquello. El mareo estaba presente ahora que bajaba a tierra y se quedaba quieto, recordándole que no solo estaba ebrio si no que había olvidado hacerse de su sustancia, probablemente por ello el nerviosismo atacaba a su interior, pero incluso ante la abstinencia, se vio raramente pacífico, quizá sedado por el cansancio o por el mismo alcohol haciendo efecto en sus entrañas. Las palabras de la chilena le hicieron reír, negando con suavidad con la cabeza, cambiando total violencia por total calma. "No podría odiarte jamás..." murmuró para aclarar cualquier duda, conteniendo el aire en sus pulmones y cerrando sus párpados vencido ante el ardor, no pensaba quejarse de ello, era demasiado orgulloso.
Procuró hacer caso omiso de la sinfonía de burlescas carcajadas que inundó sus alrededores, prestándole absoluta atención solamente a la única persona que tuvo la decencia de otorgar una respuesta decente ante sus exigencias por saber el paradero de sus pertenencias. Con una sola toalla rodeando sus caderas y las frías temperaturas comenzando a hacer que el calor corporal de su anatomía descendiera, observó con una descolocada expresión al chico de los cabellos rizados. Estupefacción e incredulidad cubriendo por partes iguales su rostro. “¿La rubia? ¿Sarah?” Consultó entonces, antes de pasarse ambas manos por la cara, exasperado. Justo cuando creía que la muchacha se había resignado finalmente a los deseos del inglés por no mantener ninguna clase de formalidad. “Tienes que estar jodiéndome.” Posó su atención de nuevo en su contrario. “¿Por qué no la detuviste, idiota?”
Los ojos del americano descansaron sobre los ajenos unos instantes, esperando cualquier reacción menos la obtenida. No tenía mucha idea de que clase de lazo había mantenido con la rubia en cuestión, pero estaba seguro de que las cosas no habían salido a favor de la supuesta Sarah, que además de ser jodidamente atractiva, parecía ser lo suficientemente rencorosa. "Esa misma, la que tiene un culo que te caes de espalda." anunció, contorneando las caderas de la fémina con las manos en al aire, como si intentara dibujarle un mapa. "¿Yo? ¿detenerla? ¿me estás jodiendo?" inquirió, negando esta vez con cierto frenesí. "No iba a meterme, es problema tuyo... además las ex resentidas no son mi especialidad, seguro terminaba metiéndose conmigo también, no. Olvídalo."
Tomó una gran bocanada de aire al escucharlo, dejando que el oxígeno se abriese paso hasta llegar a sus alvéolos, donde lo mantuvo por unos cuantos segundos hasta que le resultó imposible mantenerlo por más tiempo. No, no estaba enojada. ¿Decepcionada, tal vez? No estaba del todo segura, pero le dolía verlo de aquella manera, ni siquiera sabía por qué seguía imaginando escenarios en donde Elijah no se viese sumido en situaciones parecidas. Al afán de la chilena en producir un cambio en su amigo parecía crecer cada día, prácticamente ignorando que la gente muy pocas veces cambiaba. “Hey, hey, hey, tranquilo.” Pronunció dejando que las palmas de sus manos se acomodaran al rostro masculino, elevándolo un poco al cerciorarse de unos cortes bastante profundos y unos hematomas que no tardarían en decorar su piel como si se tratase de algún arte abstracto. Las palabras del americano impactaron con fuerzas contra sus oídos, no pudiendo creer lo que escuchaba. “Elijah, escúchame. No tienes que golpear a alguien simplemente porque hablaron mal de mí, yo…” Hizo una pequeña pausa, sus dedos trazando suaves círculos contra lo tersa de su piel, siendo muy cuidadosa en sus movimientos. “Lo siento, ¿vale?” Quería preguntarle qué es lo que habían dicho de ella, si se trataban de auténticas falacias o palabras verídicas, mas decidió que no era el tiempo ni el lugar. “Tengo que desinfectar esas heridas, ¿me dejarías hacerlo?
Podía ver la expresión en el rostro contrario y no se sentía orgulloso de ello, en lo más mínimo en sí, pero no podía controlar su forma de ser, no podía cambiar porque así había sido desde que tenía control propio sobre sus decisiones, no quería ver el desprecio ni tampoco hacer sentir decepecionados a sus seres queridos, y aunque actuara como si Milena fuese un ser más en el paso de su vida, la admiraba más de lo que podría admitir, la había defendido por eso. Una cólera interior y el enfado que llegaba a enloquecerlo había desatado una ira incontrolable en el americano, llevándolo a amenazar al tipo con aquella botella hasta impactarla finalmente a la cabeza ajena. ¿Y qué podía haber sido tan malo cómo para atentar contra la integridad contraria? unas simples palabras refiriéndose a la chilena. Recordaba como el otro estudiante había parloteado sobre la anatomía ajena divagando sobre una reputación que Elijah sabía más que claramente que la latina no tenía. Milena no era de ese tipo de mujeres y no merecía ese trato. "¿Por qué estás disculpándote?" inquirió, frunciendo el ceño y arrugando en sí todos facciones, rendido ante el dolor que producían los cortes. "No vas a dejar que diga que no, de todas formas."
No iba a negarlo. Estaba cansada. Comenzaba a pensar la mala idea que había sido volver a clases cuando no se recomponía por completo. Pero en éste punto, cualquier cosa la ponía nerviosa y enferma. Con dificultad, logró salir de uno de los salones de pintura del campus, sin quitarse el delantal e incluso con uno de sus pinceles en una mano, con lágrimas en los ojos, incapaz de contenerse. Buscaba entrar a un lugar tranquilo, donde nadie pudiese verla. Y se detuvo. Lloraba cabizbaja, mientras se sostenía del tronco de un árbol. Alguien pronto se puso frente a ella, haciéndola perderse más. “Joder, ¿qué? ¿Se te perdió algo?” Sollozó, con una chispa de coraje en su voz. Más que nada, para ella misma.
No sabía como actuar ante situaciones de tla índole, e incluso cuando tenia un buen trato con la blonda en cuestión, le costaba a sobre manera consolar a las personas cuando les veía deprimidas, seguramente su mejor consuelo sería ofrecerle algun porro o una buena noche, pero sabía que Jean merecía al menos una actitud más -decente- y caballerosa de su parte. Forzó como pudo sus palabras y buscó el rostro ajeno escondido entre sus manos y el tronco del frondoso árbol. "¿A mi? ¿perderseme algo? no.. ven aquí, deja de llorar, te ves fea." se quejó, y como si no fuera posible en su ser tener cierto cuidado, tomó los hombros contrarios y la aferró contra su pecho, envolviéndola en un abrazo, ¿eso se hacía cuando la gente lloraba? ¿no?.
@rayfields: Pros de una habitación sola: pantalla grande, cervezas, y maldiciones en alemán mientras disfruto de la champions.
@elijahheathg: Te olvidaste decir que puedes llevarte a quién quieras sin que nadie te moleste, además de que puedes caminar desnudo también. #lifegoals
((&. “It’s your choice, everything is your choice.“))
Los ojos cristalinos del moreno se pusieron en blanco rápidamente, algo frustrado con la respuesta que había obtenido de parte de la fémina, si bien normalmente preferiría decidir el mismo sin escuchar opinión contraria, en aquel momento se sentía totalmente juzgado, y tanto le daba en verdad "¿Por qué parece qué hablas con sarcasmo?" inquirió, alzando una ceja y ladeando su rostro hacia el contraria, afrontándose a sus facciones femeninas por un segundo y terminando por rebuscar dentro de su bolsillo, sacando de allí una pequeña cajita metalica descolorida. "Claro que es mi elección, y yo decido fumarme un maldito porro y ser feliz con ello. ¿Qué eliges tu? ¿comer una hamburguesa de Mc Donalds con una Coca-cola mientras miras a las Kardashians? ¡cada uno elige como morirse!" {india}