Hypnos, 2018

Love Begins
RMH
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

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Sweet Seals For You, Always
Game of Thrones Daily
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
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@elpasodelashoras
Hypnos, 2018
El desnudo, Kenneth Clark...
"La lengua inglesa, con amplia generosidad, distingue entre el desnudo corporal (the naked) y el desnudo artístico (the nude). La desnudez corporal es aquella en la que nos encontramos desvestidos, despojados de nuestras ropas; por lo que dicha expresión entraña en cierta medida el embarazo que experimentamos la mayoría de nosotros en dicha situación. La palabra nude, el desnudo, no comporta, en su uso culto, ningún matiz incómodo. La imagen vaga que proyecta en nuestro espíritu no es la de un cuerpo encogido en indefenso, sino la de un cuerpo equilibrado, feliz o lleno de confianza: el cuerpo re-formado. De hecho el término fue introducido en nuestro vocabulario por los críticos de principios del siglo XVIII para convencer a los habitantes simples de nuestra isla de que, en los países donde se cultivaban y valoraban como es debido la pintura y la escultura, el tema central del arte era el cuerpo humano desnudo. ¿Qué es el desnudo? Es una forma de arte inventada por los griegos en el siglo V del mismo modo que la ópera es una forma de arte inventada en Italia en el siglo XVII. La conclusión resulta desde lueco demasiado brusca; pero tiene el mérito de poner de relieve que el desnudo no es un tema del arte, sino una forma de arte"...
© Oto sampedro 2017
© Oto sampedro 2014
Saber del dolor, Javier Moscoso...
“...fuera de la articulación verbal sabemos del dolor de los otros a través de la observación de sus gestos, actitudes y expresiones corporales, es decir a través de un conjunto de signos expresivos que a su vez pueden ser trasladados al mundo de la imagen. Antes de que acudan las palabras, la evaluación de las emociones ajenas depende de los gritos, las muecas y las lágrimas. Al menos desde la fisiognómica del pintor francés Charles Le Brun, en el siglo XVII, hasta La expresión de las emociones en el hombre y los animales que el naturalista Charles Darwin publicó en 1872, los gestos de la cara y, por extensión, los signos corporales constituyen la puerta de acceso a los estados emocionales, ya sea que las muecas se interpreten de acuerdo con la teoría de la evolución o con la estética del gusto. Contrariamente a los planteamientos universalistas de Darwin o Le Brun -quienes por motivos distintos consideraban que las mismas emociones desencadenaban los mismos gestos-, la antropología del siglo XX estudió como en diferentes contextos sociales se producían variaciones en las formas, la intensidad y la aceptabilidad de los signos expresivos. Uno de los libros pioneros en esta dirección argumentaba que diferentes grupos étnicos de la cultura norteamericana contemporánea respondían de manera distinta a la dolor. Aún cuando la metodología de este estudio haya sido repetidamente cuestionada. la idea de que las respuestas corporales se aprenden como códigos pautados dentro de la herencia cultural ya no se discute: no siempre al mismo gesto corresponde el mismo estímulo, ni las mismas señas o actitudes se derivan en todos los casos del mismo estado emocional. La historia de las lágrimas constituye un buen ejemplo de los usos diversos que cabe asociar a este acto al mismo tiempo cultural y fisiológico. Dónde, cuánto y en qué circunstancias está permitido llorar, bien sea para expresar felicidad o en señal de dolor o de duelo, depende de contextos sociales que transforman los sollozos en actos comprensibles.”
Las ventanas son portales a la imaginación, (2014). A veces me gusta mucho grabar videos y hacer fotosecuencias con los fotogramas, le da una sensación diferente a la imagen, casi imperceptible.
El espejo oscuro, Andrés Ibáñez...
"Un espejo negro. Un espejo que no refleja y donde uno no puede ver su rostro. ¿Para qué sirve pues el espejo azteca? No para verse, sino para perderse. No para encontrarse, sino para desaparecer. En realidad, la mayoría de los espejos antiguos eran así. ¿Qué era un espejo para los egipcios, para los griegos o los romanos? Un trozo de piedra bruñida, una lámina de bronce. 'Los espejos" explica Richard Gregory en Mirrors in Mind, "figuraban en los complejos ritos de iniciación dionisíacos, especialmente, quizá, los espejos obscura, que eran tan pobres ópticamente que servían para estimular más la imaginación que los ojos. ¿Vendrá de aquí aquello de 'a través de un espejo oscuro'?". En efecto, la mayoría de los espejos antiguos parecen más destinados a la imaginación que al ojo."
Fernando y Dave, 2013
Black Ghost, 2016
Ghost, 2017
La mano que sueña, Juhani Pallasmaa...
“En manos del arquitecto, el lápiz constituye un puente entre la mente que imagina y la imagen que aparece en la hoja de papel; en el éxtasis del trabajo, el dibujante olvida tanto su mano como el lápiz y la imagen emerge como si fuera una proyección automática de la mente que imagina; o quiza sea la mano la que verdaderamente imagina en tanto que existe en la vida del mundo, la realidad del espacio, materia y tiempo, la condición física misma del objeto imaginado. Martin Heidegger vincula directamente la mano con la capacidad humana de pensar: “La esencia de la mano nunca puede determinarse o explicarse por el hecho de ser un órgano que puede agarrar...Cada movimiento de la mano en cada uno de sus trabajos lleva consigo el elemento del pensamiento, cada porte se soporta dentro de este elemento”. Gaston Bachelard escribe acerca de la imaginación de la mano: “Incluso la mano tiene sus sueños y supuestos. Nos ayuda a entender la esencia más íntima de la materia. Es por ello que también nos ayuda a imaginar (formas de) materia”. La capacidad de imaginar, de liberarse de los límites de la materia, del lugar y del tiempo debe considerarse como el más humano de todos nuestros atributos. La capacidad creativa así como el juicio crítico exigen imaginación. Sin embargo, es obvio que la imaginación no se esconde solo en nuestros cerebros, puesto que toda nuestra constitución corporal tiene sus fantasías, sus deseos y sus sueños.Todos nuestros sentidos “piensan” y estructuran nuestra relación con el mundo, aunque normalmente no seamos conscientes de esta actividad continua.”
La perla de mis sueños, Helen Keller...
“Todavía existe en mí una marcada similitud entre estar despierta y estar dormida. En ambos estados veo, pero no con mis ojos. Oigo, pero no con mis oídos. Hablo y me hablan, pero sin el sonido de una voz. Siento placer gracias a unas visiones de inefable belleza que nunca he contemplado en el mundo físico. Una vez, en un sueño, tenía una perla en la mano. No tengo ninguna imagen de una perla verdadera almacenada en la memoria. Por lo tanto, la qye vi en sueños debió ser creación de mi imaginación. Era un cristal pulido, de una forma exquisitamente trabajada. Al mirar sus reluciente interior, un éxtasis de ternura me inundó el alma y me sentí tan maravillada como alguien que examinase por primera vez el corazón fresco y dulce de una rosa. Mi perla era rocío y fuego a la vez, poseía el verde aterciopelado del musgo y la blancura delicada de las azucenas, la dulzura y los matices destilados de un millón de rosas. Era como si el alma de la belleza se hubiera disuelto en sus entrañas de cristal. Esta visión fortalece mi convicción de que el mundo que la mente construye a partir de innumerables experiencias y sugestiones sutiles es más hermoso que el mundo de los sentidos. El esplendor del crepúsculo, que mis amigos contemplan tras las colinas teñidas de rojo púrpura, es maravilloso. Pero la puesta de sol de la visión interior brinda un placer más puro, pues se trata de la combinación enaltecida de toda la belleza que hemos conocido y deseado.”
Cielo, 2018
Avispero, Enriqueta Ochoa...
Cualquier cosa es mejor a este avispero en llamas que me aguija, porque aquí, donde estoy, me duele todo: la tierra, el aire, el tiempo, y este volcanizado sueño a ciegas, sucumbiendo. Anoche sollozaba por un vaso de luz, hora tras hora ardí de sed y amanecí vacía. Otra noche fue el sobresalto dulce, el de la sangre; enardecida fue de la jaula al látigo, del látigo al silbido agresivo y caliente de las venas, amanecí amargada. Otra vez, me adentré un amor como montaña; gacela estremecida vagué temblando húmeda de lágrimas Mansamente en silencio, ahíta de ternura, bebí luz de cristal entre los sueños, se me quebró en la entraña, me cortaba, y me quedé en tinieblas... Cuántas cosas he dicho, palabras que se arrancan por no llorar de rabia. Ya no puedo dormir sobre la misma almohada aunque los ojos sueñen; me repudio al decirlo, pero cualquier cosa es mejor a este avispero en llamas en que vivo.
Mano, 2011
Israel, 2017
Una del montón, WISLAWA SZYMBORSKA
UNA DEL MONTÓN Soy la que soy. Casualidad inconcebible como todas las casualidades. Otros antepasados podrían haber sido los míos y yo habría abandonado otro nido, o me habría arrastrado cubierta de escamas de debajo de algún árbol. En el vestuario de la naturaleza hay muchos trajes. Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte. Cada uno, como hecho a la medida, se lleva dócilmente hasta que se hace tiras. Yo tampoco he elegido, pero no me quejo. Pude haber sido alguien mucho menos individuo. Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre, partícula del paisaje sacudida por el viento. Alguien mucho menos feliz, criado para un abrigo de pieles o para una mesa navideña, algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio. Árbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio. Hierba arrollada por el correr de incomprensibles sucesos. Un tipo de mala estrella que para otros brilla. ¿Y si despertara miedo en la gente, o sólo asco, o sólo compasión? ¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida y se cerraran ante mí los caminos? El destino, hasta ahora, ha sido benévolo conmigo. Pudo no haberme sido dado recordar buenos momentos. Se me pudo haber privado de la tendencia a comparar. Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera lo que habría significado ser alguien completamente diferente.