Hecho un nudo de nervios, te escribo esta carta para decirte que tengo un nuevo amor, que hay otro amor en mi vida.
No es mi afán lastimarte ni herirte, te amo y te amaré siempre consciente de que olvidarte será imposible, nuestra historia se bordó en mi alma con hilo de oro y antes de ella, jamás pensé poder amar como te amo a ti.
Ella apareció casi por casualidad, sin planes previos, sin pretender llamar mi atención. Ella no sabía que podría enamorarme con tan solo verla, asi, tan de golpe.
Enamorarme de ti no fue tema complicado, te amé sin conocerte, sin verte, leerte me enamoró y dio paso a enamorarme de tu alma, después fue escucharte y enamorarme de tu voz, de tu risa y tus gustos. Conocí tus virtudes, tu inteligencia y sencillez de corazón, abracé tu risa, besé tus ojos tristes de pestañas cortitas, adoré tu espectacular anatomía, memorice cada curva, cada lunar, cada centímetro de piel, no hay lugar que no conozca y que mis manos no hubiesen recorrido.
Aquella noche llovía, pasaba la media noche y estaba ahí en compañía y en algún momento se quedó sola, esperé con paciencia el valor para hablarle, indecisa aceptó charlar.
Vi su carita hermosa y radiante, sus ojos alegres con pestañas no tan cortitas, y con sonrisa nerviosa me saludó (confieso ser la sonrisa más hermosa que he visto en la vida), vi a sus dedos jugar con el cabello que caía sobre sus hombros y escondían sus pechos generosos, al hablar, su boca me provocaba robarle un beso, su voz tímida inundó mis oídos y asi, apenas la vi sonreír... Me enamoré.
Me perdí en su sonrisa y en sus manos inquietas, amé su rostro, su risa y aquella hermosa manía de morder su lengua, amé ver su boca pronunciar palabras, amé todo lo que mis ojos pudieron ver.
Es la razón por la que te llamo mi viejo amor, ya estrene un amor nuevo, real, bonito.
Mi nuevo amor tiene todo lo que tiene aquel amor viejo, las cualidades y virtudes, sus miedos y dudas, su cuerpo impecable, la manera de amar, su pasión y valentía, mi nuevo amor tiene algo que mi viejo amor nunca tuvo y es la posibilidad de verla en persona, verla reír, verla al borde del llanto, ver qué me veía.
Mi viejo amor es hoy mi nuevo amor, es la misma persona, es quien amé sin verla.
Mi nuevo amor es aquel viejo amor que hoy pude besarle la boca y hacerle el amor.