Aldrich: Tu me superas rápido, no necesitas nada de malos tratos.
Emilie: ¿Rápido? Si, claro.
Aldrich: Que te vaya bien, Emilie.
Emilie: Gracias. A ti igual.
Aldrich: ¿De verdad quieres que seamos amigos? ¿Para qué?
Emilie: Yo si te tengo cariño y me importas.
Aldrich: No entiendo por qué, pero bien, seamos amigos.
Emilie: Quizás a ti si se te haga fácil ya no hablarme más. ¿Quieres eso? Tampoco te voy a forzar a algo que no quieres.
Aldrich: No es que no quiera hablarte o que se me haga más fácil. Que de hecho, si, sería más sencillo, supongo que me molestará cuando me hables de tu nueva relación, pero aguantaré, no te preocupes, seamos amigos.
Emilie: No tenemos porque hablar de eso. Y tú pronto reiniciaras tu vida. A pesar de todo lo que ha pasado, pensé que éramos amigos.
Aldrich: Los somos. Lo seremos.
Emilie: No te siento tan interesado.
Aldrich: Me interesabas de otras formas, pero ya me hice a la idea así que podemos solo ser amigos o conocidos y ya, no tengo problema.
Emilie: Gracias por aclarar que eres igual. Buena suerte en todo.
Aldrich: Al decir, “me interesabas de otras formas” quise decir “te quería para estar conmigo” no para las que tú cerebro siempre procesa rápido.
Pero como quieras, si no quieres tener una amistad ni nada no me vengas a preguntar por eso desde un principio.
Emilie: Yo sí quiero, tú eres quién dice que no.
Y yo te quería a ti, y te lo dije de mil maneras. Pero tú eras quién me alejaba y me daba discursos de que "merecía algo mejor". ¿Lo olvidas?
Yo te pude haber esperado. Y en el fondo sabes que es así. Pero nuestras últimas conversaciones no se acercaban a eso, sino todo lo contrario.
Y te desapareciste tanto que intenté seguir con mi vida y no seguir esperando algo que quizás nunca iba a ocurrir.
Aldrich: Porque obviamente mereces algo bueno.
Emilie: Yo tenía claro lo que quería.
Aldrich: No estoy diciendo que algo mejor que yo.
Mi ego no me deja decir esas cosas.