Se trata de vivir, de respirar; respirar cada aroma, cada fragancia y probar.., degustar, observar y contemplar; contemplar la divina muestra de la vida, del universo. De sentir, escuchar, admirar, pararse un momento, devolverle el cálido sentido de creer, de repetir. Como fases lunares, menstruales, celulares, como ciclos, como inicios y finales, como periplos eternos, aventureros e interesantes. Como transformaciones que están en constante cambio, que van y vienen. Es lo que se va recorriendo y lo que se va impregnando en la coraza del ser, venimos con una única esencia; con el propósito de ser embellecida y comprendida con profundidad. De devolverle sentido e importancia el hecho de recordar, de detenerse en la introspección que suspenda por momentos la complejidad desarrollada por la rutina, y ese vacío inevitable, ser nuevamente proporcionado con calma y serenidad.
Escribo esto, porque a veces me olvido de que el tiempo es un suspiro, y que el motivo o la causa solo se responde con el vivirlo, no hay fronteras, ni canteras, menos barreras. En verdad, son solo los impedimentos mentales que nos hacen padecer la vida. Regurgitar síntomas de rutina, de hábito, de repetición continua.
En algún punto vuelvo a recordar y otra vez a llegar al punto inicial, esa que rodea la magistral pregunta, esa que en algún momento volvemos a reformular- ¿Qué hago aquí? (¿Quién soy? ¿Qué es lo que debo hacer?)
"No me cautiva el trayecto, la ida o el recorrido" , el propósito tal vez se ha desviado por acciones innecesarias que se hacen remotas a la esencia, al cuidado del alma, tu identidad humana. No sé en que momento has dejado que retroceda el saber de la consciencia y sus parámetros tan lejanos. Y por eso te sientas ahí, en esa silla junto a esa mesa de trabajo y responsabilidad; la responsabilidad de realización material, de cumplimiento sistemático. Aunque sea difícil de ver, siempre es uno de los grandes motivos por los cuales regresa el vacío. Tal vez si hubieras nacido congénitamente en la bondad de tus pares, (es muy prejuicioso decirlo por mi parte) igual a lo mejor sería más ameno caminar sola en la calle. Pero no estoy aquí para ponerme sensible, más bien para exponer el proceso de transformación, de integración. Somos esa inmensa minoría que cuestionamos por error lo que se presenta al lado, y envejecemos pensando en el "por qué a mi no me ha tocado". Por eso vuelvo a repetir, tal vez sea prejuicioso de mi parte pero.. recordar que el alma se llena con actos de pureza, inteligencia, espiritualidad y amor, me es inevitable pensar que el que nace escaseado de eso, tiene que aprender a encender el motor de adentro con su propio combustible.
Los ideales que se han ido programando son lo que nos forman, son las bases fundamentales que te hacen tener tu carácter, tu personalidad, y a la vez tus principios personales. Sin embargo es por eso que a veces se pierde el criterio y es cuando normalizamos el tenernos remotos del pensamiento. Cuando nos distraemos tanto con potenciales de deseo, de ambición y proyectos, no pasa mucho tiempo en que regrese la fría visita del desapego extremista, el aislamiento, la incertidumbre y el miedo, ese vacío que me hace hielo el cuerpo y me oscurece el alma y el propósito.
La vida es un sin fin de vueltas y vueltas que muchas veces nos nublan de la verdad, y es que sí, vivimos en un sistema que te exige cambiar tus ideales constantemente, tus gustos, tus posturas, tu figura. Que te moldea a su forma y antojo con el consumo de sus pancartas, espacios publicitarios, noticias, redes sociales, contenido, alimento, trabajo y otras más modalidades. Subliminan cada instante de reflexión para no hacer trascender el cuerpo, el alma, y entender el propósito humano en la tierra.
Después de una larga e intensa búsqueda de saber, sé que muchas veces he caído en la inmediatez y en la arrogancia. Son las pruebas de la vida también, y no es culpa mía, es en lo que me esbozo y protesto, en lo que me envuelvo y me encarno una y otra vez, hasta que consigo verlo y recordar las búsquedas intensas. Los libros leídos, los artículos, la información relevante y consciente, la contemplación artística, la creación, el pasaje de observación a comprensión detallada para llegar a un entendimiento más profundo. Sin embargo siempre hay un desliz que hace que se tuerza la enseñanza, cuando al momento de ponerlo en práctica es idealizada la obra del propio ser, cuando la realidad es que eso es un pasaje lento, paralelo al consciente y se construye a lo largo de toda la línea temporal que lleva hasta la "muerte" (inmortalidad-transición). Ahí es donde posiblemente se pueda juzgar la evolución o no de el espíritu, lo importante de no presionar la sutileza de las experiencias listas a llegar.
Ya sabiendo que el camino de la vida se trata de abordarlo con sentimiento, emoción, amor y además a consciencia de la virtuosa grata muestra de vivir, vuelvo a recordar mi propósito y tal vez este texto te haga volver recordar el tuyo. Muchas veces la tendencia a olvidar se vuelve rutina; y por los conflictos de esa rutina, se extienden largos periodos de frustración y vacío, de los cuales en muchas ocasiones se hace complejo darle un giro a esa exigida obediencia....
Qué tal si nos empeñáramos en abrir o romper una pequeña brecha de esa rutina, y darle una oportunidad a creer.
Ver, contemplar, escuchar, sentir, amar. Sin temores, sin miedos, sin apegos e inquietudes. Transformar, volver al sentido paralelo, lineado y más unificado con la Creación.
Tal vez, si cometiéramos cada una de las acciones nombradas con una práctica consciente, seríamos mas plenos. Sin señalar quién vive mejor o quién es más feliz. La consigna de poder entender que el único que impone el cambio es uno mismo, y que las acciones que vayas instaurando según lo que vayas aprendiendo y programando, es lo que te llevas cuando tu corazón se detiene.