La preocupación de cambiar nos mantiene atados en un hilo tan delgado que no sabemos que cada día o minuto estamos en constante flujo de ideas y pensamientos, este año he visto crecer, cambiar y romperse a mi y a mi alrededor, queremos curarnos como si fuera algo malo, hasta los árboles con sus raíces están en constante transición, este año ha sido caótico me ha roto y me ha devuelto el brillo de mil maneras, me siento más viva y más asustada pero con más ganas, la felicidad que siento y que a veces me hace llorar es necesaria para seguir conociendome