Yo tenía pocos hobbies, dentro de ellos el hacer trucos en la bicicleta o la patineta. Era la parte relajante del día luego de pasar dando clases en el conservatorio a los más pequeños, teniendo en cuenta que yo no estaba tan viejo, no se veía tan mal(o al menos era de lo que estaba convencido).
Aquella tarde como cualquier otra me encontraba en una de esas calles, haciendo un par de piruetas, antes de llegar a mi casa, me encontraba tan concentrado en que saliese bien, que no me di cuenta, que alguien estaba yendo en contra vía por la vía en la que yo estaba yendo.
Fue tarde para pensar, para advertirle, y antes de darme cuenta, mi cuerpo, choco contra el suyo con tal fuerza que solo sentí como mi patineta rodó hacia adelante, mientras yo caí hacía atrás, era un milagro que no me hubiese roto algo.
—¿Estas bien?—Si, era una pregunta tonta, pero es la primera pregunta que todos hacían en situaciones así, pero a más, no pude evitar mirarlo confundido, con una sola pregunta en mi mente: “¿Por que caminaba en contra vía?”
Una vez que Daemin termina de escribir el mensaje, lo envía. Esta a punto de guardar el móvil en el bolsillo trasero de su pantalón cuando un dolor se esparce por todo su cuerpo sin ser consciente por qué. Es hasta que su cuerpo colisiona contra el piso que se da cuenta que ha sido embestido por alguien y su brazo izquierdo es el que recibe más daño tras haber caído sobre él. El joven bailarín se queja un poco, mientras intenta sentarse en el frío suelo.
❝Maldición.. ¿Pero qué diablos? ❞ -- Alza la mirada y encuentra al culpable de todo eso, frunce el ceño y está molesto, muy molesto, tanto que si no fuera porque su brazo se encuentra mal y se siente aún desorientado por el golpe, ya hubiera agarrado a ese niño con cara bonita a patadas. ❝¡¿Cuál es tu problema?! ¿Por qué no te fijas por donde vas? ¡¿Hm?! ❞ -- Reclama, aunque... Lo que aún no sabe es que el único culpable ahí es él y no ese inocente muchacho.