Ahora ya eres mía. Yaces sobre la plancha y todo mi placer se anega en tu mirada sorda. Ya no eres sino una palabra.
Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 94.

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Ahora ya eres mía. Yaces sobre la plancha y todo mi placer se anega en tu mirada sorda. Ya no eres sino una palabra.
Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 94.
No alcanza la distancia que hay entre tú y yo para contener este grito diminuto de la muerte.
Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 10.
Algo en toda tu vida se te escapa. Un instante quizá. Un instante definitivo que pueda darte la clave de lo que realmente eres o de lo que has dejado de ser para turbarte tanto.
Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 75.
¿Recuerdas? Desde aquel día no sabemos cuál es el sueño.
-Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 48.
La fotografía —dijo Farabeuf— es una forma estática de la inmortalidad.
Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 16.
O tal vez eres un hombre sin significado, un hombre inventado, un hombre que sólo existe como la figuración de otro hombre que no conocemos, el reflejo de un rostro en el espejo, un rostro que en el espejo ha de encontrarse con otro rostro.
-Salvador Elizondo, Farabeuf. Editorial "GosubUSK" (1965), p. 10.
Felizmente estamos profundamente solos y a dos centímetros del cielo.
-Huilo Ruales Hualca, Cuentos para niños perversos: Es viernes para siempre, Marilín. Colección "Cuarto creciente" (2004), p. 38.
¿Por qué la perdida es la medida del amor?
-Orlando Pérez, La ceniza del adiós. Editorial "Corporación Eugenio Espejo" (2014), p. 169.
Todos sabemos que en las cartas también uno se inventa a sí mismo.
-Orlando Pérez, La ceniza del adiós. Editorial "Corporación Eugenio Espejo" (2014), p. 17.
Yo te amé en los felices días coronados. Y tú, secreta luna, luna mía, fuiste presente en la tierra, en mis brazos humanos.
-Vicente Aleixandre, Sombra del paraíso: Luna del paraíso, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 175.
Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino.
-Vicente Aleixandre, Sombra del paraíso: El poeta, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 129.
Soledad, soledad, calvero, mundo, realidad viva dónde el plomo es frío; no, ya no quema el fuego que en las ingles aquel remoto mar dejo al marcharse.
-Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor: Cuerpo de piedra, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 100.
Quiero morir de día, cuando aman los leones, cuando las mariposas vuelan sobre los lagos, cuando el nenúfar surte de un agua verde o fría, soñoliento y extraño bajo la luz rosada.
Quiero morir al límite de los bosques tendidos, de los bosques que alzan los brazos. Cuando canta la selva en alto y el sol quema las melenas, las pieles o un amor que destruye.
-Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor: Sólo morir de día, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 92.
Duele el dolor. Te amo. Duele, duele. Te amo. Duele la tierra o uña, espejo en que estás letras se reflejan.
-Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor: Humana voz, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 56.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo.
-Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor: Unidad en ella, fragmento. Editorial "Seix Barral" (I, 1984), p. 18.
La desgracia consiste en que uno está rodeado de idiotas. ¿Tu crees que en esta ciudad hay alguien a quien pueda pedirle consejo? Las personas inteligentes viven en el más absoluto destierro. No pienso más que en eso, porque es mi especialidad: la humanidad produce una cantidad increíble de idiotas. Cuanto más tonto es un individuo, más ganas de reproducirse tiene. Los individuos perfectos solo procrean como máximo un hijo y los mejores de todos, como tú, llegan a la conclusión de que lo mejor es no multiplicarse en absoluto.
-Milan Kundera, La despedida.
Sueña que sueña con ella
y si en el infierno le espera.
-Extremoduro, Stand by.