Non mi preoccupa un errore grammaticale, se il pensiero è intelligente, educato e non presuntuoso, un congiuntivo lo si può sempre correggere…un idiota no…
Alex, era un nerd flacucho de 21 años que pasaba sus días sumergido en libros de física cuántica, programación avanzada y debates filosóficos en foros online. Medía apenas 1.70 metros, con brazos como palillos y una espalda encorvada de tanto inclinarse sobre su computadora. Su inteligencia era legendaria: había ganado becas en la universidad, resolvía problemas matemáticos complejos en minutos y siempre tenía una respuesta ingeniosa para todo. Pero Alex estaba harto de ser el "chico listo" que nadie invitaba a fiestas. Quería ser fuerte, atractivo, el tipo que entraba a una habitación y todos lo miraban.
Un día, paseando por un barrio antiguo, entró en una tienda de antigüedades polvorienta. Entre reliquias olvidadas, vio una caja de madera tallada con símbolos extraños. El dueño, un viejo misterioso, le dijo: "Esta caja hace tratos que cambian vidas, pero una vez hecho, no hay vuelta atrás". Alex, escéptico pero intrigado, la compró por unos pocos dólares y se la llevó a casa.
Al abrirla esa noche, encontró un pergamino antiguo dentro: "Intercambia tu intelecto por fuerza física. Escribe en un papel cuánto de tu inteligencia estás dispuesto a ceder (en porcentaje), colócalo aquí, cierra la caja y gira la llave. Al amanecer, verás el cambio. Permanente. Irreversible."
Alex rio, pensando que era una broma. Pero la curiosidad científica lo picó. Para probar, escribió: "Cedo 1% de mi inteligencia". Lo metió en la caja, cerró y giró la llave. Se durmió escéptico.
A la mañana siguiente, se miró al espejo. Sus brazos parecían un poquito más firmes, el pecho un toque más ancho. Casi imperceptible, pero real. Y su mente... seguía afilada como siempre. Resolvió un complejo problema de modelado teórico-practico de intercambio de superficies de interfases reales en 3 dimensiones en segundos. "Funciona", murmuró emocionado. "Pero fue tan poco que ni se nota en el cambio."
Animado, esa noche cedió otro 4%. Al despertar, sus bíceps se marcaban bajo la camisa, y podía levantar pesos que antes lo agotaban. Su IQ seguía alto; ganó un debate online sobre relatividad sin esfuerzo. "Soy tan listo que puedo ceder más y seguir siendo un genio", pensó. La ambición empezó a crecer.
Poco a poco, aumentó la dosis. Cedió otro 5% la siguiente noche. Despertó con hombros anchos y abdominales visibles. En la universidad, notó que las chicas lo miraban. Resolvió ecuaciones diferenciales con facilidad, aunque tardó un minuto más de lo usual. "Es el cansancio", se justificó.
Siguio cediendo otro 10%. Ahora era musculoso como un atleta amateur. Sus amigos lo felicitaban: "¡Alex, ¿qué te pasó? ¡Estás enorme!". Él respondía con charlas profundas sobre astrofísica, pero notaba que a veces se enredaba en palabras complejas. "Normal, estoy distraído con el gym", pensó, negando cualquier pérdida.
Volvió a ceder otro 10% de su inteligencia. Sus pectorales explotaban, piernas como troncos. Pero seguía siendo tan inteligente, que inventó un algoritmo nuevo para su tesis.
Pero la ambición lo carcomía: "Puedo ceder más. Seguiré siendo genio y seré el más fuerte". Volvió a ceder otro 10% de su intelecto. Total: 40%. Al despertar, era un coloso: 1.85 metros de puro músculo, venas marcadas, mandíbula cuadrada. Mirándose al espejo, flexionó: "¡Wow, soy un dios!". En clase, intentó explicar un teorema, pero se trabó. "Eh... la cosa esa de... ¿energía oscura? Bah, es complicada". Sus notas bajaron un poco, pero lo achacó a "falta de práctica". En realidad, ya no era el superdotado de antes, pero seguía por encima del promedio. Él lo negaba, decía: "Soy listo todavía, solo que ahora priorizo el cuerpo".
Su ambición por un mejor cuerpo, y sus aires de superioridad, seguro de que su inteligencia era tan grande que podía absorber cualquier costo sin notarlo. Se confió y cedió 5% más. Total: 45%. Parecía ahora un modelo fitness pero su mente divagaba más, cada vez le costaba más concentrarse pero lo ignoraba.
Y siguió 5% más. Total: 50%. .
Se repetía solo un poquito mas, cuerpo casi perfecto y cedió 5% más. Total: 55%. Su arrogancia crecía, y su mente se debilitaba. pasaba horas mirándose al espejo, posando. "¡Mira estos bíceps, bro! Soy invencible"
Continuó cediendo 5% más. Total: 60%. Su cuerpo lucía increíble. Pero en una conversación con un profesor: "Profe, ¿qué es eso de... cuántica? Suena a ciencia ficción, jeje". El profesor lo miró raro. Alex rio: "Bromeaba, obvio". Pero dentro, algo crujió. Sus pensamientos eran más lentos, simples. En lugar de leer papers científicos, pasaba horas mirándose al espejo, posando. O leyendo rutinas de entrenamiento. En clases su mente estaba en otro lugar pensando en la rutina que haría o en la dieta. Y siempre buscaba presumir sus músculos en todo lugar.
La codicia lo dominó. "Necesito un poco más, necesito mas musculo" y de un golpe cedió 20% más. Total: 80%. Despertó como un culturista profesional, músculos hipertrofiados, fuerza sobrehumana. Podía levantar coches si quería. Pero su inteligencia pues... bueno... Ahora, su lenguaje cambiaba: "Ey, ¿qué pasa, peña? Vamos al antro en vez de estudiar esa mierda aburrida". Vestía camisetas ajustadas, pantalones deportivos, zapatillas brillantes. Sus aficiones: gym, selfies en Instagram, coquetear con chicas. "La uni es una perdida de tiempo, yo soy guapo y fuerte, ¿pa' qué más?". Era inmaduro, hacía bromas tontas como esconder cosas de sus roomies y reírse solo. Era irresponsable: olvidaba pagar cuentas, llegaba tarde todo el tiempo a todas partes. Egocéntrico: "Soy el mejor, miren este cuerpo, ¡nadie me gana!".
Negaba la pérdida de inteligencia: "Soy listo, solo que ahora soy más relax, más divertido, no como antes que era un friki aburrido". Pero cedió otro 10%. Total: 90%. Despertó como un titán de músculos, pero su mente era un desastre. Intentó resolver un sudoku fácil: "Eh... ¿dónde va el 5? Bah, qué flojera". Admitió por primera vez: "Vale, soy un poco más tonto... pero mira estos músculos, ¡soy un máquina!".
La ambición final: "Un último empujón, pa' ser el más fuerte ever". Cedió el 10% restante. Total: 100%. Al amanecer, era el hombre más musculoso del mundo: brazos como troncos, pecho como una armadura, fuerza para romper paredes. Pero su cerebro... vacío. "Yo... eh... ¿qué hago aquí? Jeje, miro espejo. Jaja ¡Estoy muy guapo siempre pero hoy exageré jaja! Músculos grandes, yeah!".
Después quiso ceder más y más pero se dio cuenta que no funcionaba. Fue entonces cuando se percató que había cedido todo su intelecto, solo le quedaba el mínimo indispensable para valerse por si mismo sin depender de nadie más, solo el suficiente para atender sus propias necesidades básicas por si mismo.
Al principio, un pánico lo invadió: "¡Mierda, soy un maldito idiota, un imbecil! Perdí todo mi eeeh eh eh mmm. ¿Que perdí?, ah si mi inteligencia, ¡y es pa' siempre! ¿Qué hice, bro? Antes era listo, resolvía cosas chilas... ahora no puedo sumar ni 2+2". Lloró un rato, mirando la caja maldita, sabiendo que no había reversa.
Pero con los días, algo cambió. Fue aceptando su nueva condición y prefiriendo cada vez más el cuerpo sobre la inteligencia. "Bah, ser listo era aburrido. Todo el día pensando en números y libros... ¡qué diablos! Ahora soy fuerte, guapo, las chicas me persiguen. Puedo ir al gym, fiestas, comer burgers sin pensar en calorías. Ser tonto es lo mejor: no me preocupo por nada, solo diversión. ¡Soy feliz, "a la bestia"! Prefiero esto mil veces. Músculos rules, cerebro overrated".
Su actitud era puro caos: bromista nonstop, juguetón como un crío, tirando pullas a todos. "Ey, tú, el flaco, ¿quieres músculos? Jaja, no, eres feo". Egocéntrico al máximo: "Yo soy el rey, miren mi six-pack". Irrespetuoso: ignoraba reglas, hablaba con jerga callejera: "Bro, pasa la birra, vamos a ligar morritas hot". Sus prioridades: "Hoy me pongo esta camiseta tight pa' lucir, luego salgo con la valery. ¿Estudiar? Nah, bro, eso es pa' losers".
Sus gustos mutaron: odiaba los libros, amaba las pelis de acción tontas, música rap con beats pesados. Vestía como un influencer fitness: chains doradas, gorras al revés. Superficial total: "Lo importante es verse bien, oler rico, tener likes. ¿Física? ¿Qué es eso, un deporte?".
Alex, el ex-genio, ahora era el idiota más musculoso y feliz del planeta. El trato lo había transformado para siempre, y él no lo cambiaría por nada.