Vas a adorarme aunque nos cueste sangre; aunque tu adoración tenga que cimentarse en las lágrimas que habrás de derramar por el dolor, vas a adorarme y nada más.Vas a adorarme, vas a ponerte de rodillas sin que yo te lo pida y besarás mis píes sin que en ti exista dud alguna, lo harás porque sabes que eso te da un propósito y un significado; vas a hacerlo, aunque para llegar a ese punto tenga que someter tu cuerpo a toda clase de castigos y pruebas, severas, pero siempre justas. Vas a adorarme y vivirás con ello como tu credo aunque para ello tenga que romperte, vaciarte y volverte a armar, no me importa, lo haré con todo el gusto del mundo, para ti dispondré todo el tiempo y la dedicación que ello requiera, porque sé que al final, me vas a adorar. Voy a escucharte, a quererte, a respetarte, a valorar tu entrega y a quien eres como persona antes de verte como un objeto, como una mascota, como un “algo” que me pertenece y que puedo hacer lo que desee. Porque sé que sólo así podré vaciarte el alma, la mente y la carne de los prejuicios que cargas, de los miedos que te invaden, de la inseguridad y de la estúpida moral que puedas albergar en tu ser. Voy a conocerte, porque de esa forma podré moldearte a mí modo, con mis formas y así, al final, cuando abras de nuevo los ojos, aunque seguirás siendo tú misma, serás diferente, distinta, otra, mía, y entonces, entonces de verdad vas a adorarme. Seré pues, tu primer y último pensamiento cada jornada, un deseo constante que te impulse a seguir adelante, la humedad de tu coño, la alegría en tu sonrisa, el aíre detrás de tu suspiro, tu camino, tu guía, quien te lleve, a quien sirvas. Vas a adorarme y sabrás que cada azote, cada castigo, cada cosa que te diga y te haga, serán para que crezcas, para que te liberes, para que me pertenezcas. Y entonces y sólo entonces, cuando el vinculo sea tan fuerte que no necesites de ordenes para desear postrarte, adorarme, sabrás que al ser mía, yo también voy a cuidarte, a procurarte, a usarte, a adorarte. Porque no es abuso si cuando te tomo y te rompo, gritas de placer más que de dolor y al final hay una sonrisa en tu rostro, un suspiro en tu alma y un orgasmo en tu piel.
Tomado de la red










