Tendemos a pensar que las personas perdurarán infinitamente en nuestras vidas, creemos que ese pequeño mundo que abarca a ese amor tendrá notas para siempre, solemos creer que el fin no existe, nos centramos tanto en el futuro sin final de este amor, que no nos dimos cuenta que tu partida estaba en la esquina, sin darme cuenta que mientras yo no veía el final de esto tú ya lo tenías plasmado en tus ojos, las personas suelen ser tan efímeras, sin precedentes, sin vida, te abarcan, te llenan, y sin una esperanza de regreso se van, te desploman de recuerdos, de esa esencia que posiblemente no se vuelva a repetir, y aprendemos a vivir de eso que ya no está, que nos acecha por las noches y que nos inunda de recuerdos, no basta con asimilar tu estadía en otros brazos o si mis brazos eran tan pequeños para esto que ya no está, y dentro de lo tanto que me quedó de tu hospedaje en mi vida, aprendí a vivir sin ti, efímero amor, dulce pesadilla.










