Fácil es notar
En todas sus formas, profundas o
Ligeras, porque el amor
Inunda rozando cada
Zona del cuerpo y del alma
Dos corazones hacen falta,
Íntimamente conectados
A veces, para el milagro
Donde un solo corazón late
Existe también el milagro,
Lento y callado
Amor, amistad, cariño,
Muchos nombres puede llevar,
Otras veces, en silencio espera
Risas, abrazos y verdad.
Lo damos por hecho y pocas veces nos detenemos a disfrutar de cada inhalación y notar todo lo que conlleva…
Notar cómo el aire entra en nuestras fosas,
inunda cada parte que va tocando a su paso
y cómo, después de su recorrido,
porque lleva un poco de nuestra esencia,
sale de nuevo a una temperatura más cálida.
No todos tenemos la oportunidad de respirar sin complicaciones,
como algo cotidiano, sencillo y automático.
Por eso, cuando tomamos una pausa para disfrutar de la respiración
y ser conscientes de esta maravilla,
podemos notar todo el movimiento que involucra:
los hombros, el cuello, el pecho, el torso,
incluso que ocurre en la boca.
Todo es parte de una respiración,
de un momento,
de un milagro.
Si observamos el ritmo de nuestra respiración
cuando estamos felices, estresados, tristes,
o cuando la calma nos abraza por un instante,
notaremos que es el mapa perfecto
de nuestro estado emocional.
Respirar es el milagro
porque con cada inhalación nos llenamos de paz
y con cada exhalación
dejamos ir lo que ya no nos construye.