En una ciudad que podría ser Montevideo (llena de guiños, con los Pozos, San Felipe por un lado y lugares reales como el Clínicas por el otro) el viento trae una peste. La gente se va hacia el interior a refugiarse. Los que se quedan conviven con alertas de las autoridades, visitas a sus seres queridos y una calle que está casi desierta, como en pandemia. La protagonista cuida a un niño raro, que padece una enfermedad que lo hace comer sin saciarse. Y sueña con irse para Brasil. Algo así.
Tiene intercalados unos diálogos que me parecieron una copia a Distancia de rescate pero que a diferencia de aquellos no terminan de funcionar. Sacan de la lectura sin aportar mucho más que algunas reflexiones de fumeta.
No sé si será defecto mío, pero me está pasando también ahora al leer la Via del Futuro de Paz Soldán, considero que son buenas puestas en escena pero que no pasa nada. Está buenísimo lo que construyen, pero la trama es algo sosa. Buenos decorados, eso sí.