El síndrome del farsante
Me va fatal de tiempo escribir algo sobre esto porque yo sí trabajo. Lo mínimo que puedo que tampoco soy tonta pero tengo que trabajar para vivir, no como los protagonistas de las historias que hoy nos ocupan. Pero es que he descubierto Power MBA y este hallazgo bien se merece que deje de ver “Working mums” en Netflix y reflexionemos todos un poco.
Me ha salido un anuncio sugerido en IG de esta ¿escuela de negocios? Supongo que porque se me está yendo de las manos lo de seguir a niñas bien en Instagram y el algoritmo ha considerado que estos másteres hechos por y para pijos podían ser de mi interés. Entonces al entrar y empezar a ver los videos, bueno en realidad solo dos pero ya me ha bastado, he descubierto que lo suyo es fantasía y no lo de Rosalía.
Han colgado un video de una chica que dice que renunció al MIT para hacer un máster en Power MBA.
“No era una cuestión de dinero pero vi que el curso de Power MBA era mucho más completo…escogí la Power MBA y de hecho el MIT me sigue llamando”
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Más allá de lo hilarante de la historia de que el MIT la persiga, este relato nos dice mucho más. Cuando uno nace, vive, respira y suda privilegio (jugando al paddle) se puede permitir decir cualquier tontería. El síndrome del impostor ni saben lo que es ni llegarían nunca a comprenderlo. Los han criado aplaudiendo su estupidez, premiando su vagancia, jaleando su ineptitud hasta límites que la mente obrera no podrá nunca comprender. No les juzgues señor porque no saben lo que dicen.
“Fue mi primera oportunidad…después de tantas oportunidades..yo empecé en la banca de inversión que es lo que yo llamo la mili…conocí a Jimena, su padre que era escultor le enseña a hacer joyas y las vende para sus amigas…¿Cómo empezamos? Pues como todos los emprendedores sin un duro en el bolsillo…y nos vamos a ferias internacionales de París y Londres”
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A post shared by ThePowerMBA (@thepowermba) on Jul 9, 2019 at 11:57pm PDT
Disculpad que casi os lo transcribo todo pero es que no sabía con qué quedarme, vayamos por partes.
Para empezar nos hacemos un poco de lío con el tema de las oportunidades - que si fue la primera que si fue otra después de tantas- y es normal. Digo yo que cuando siempre las has tenido (las oportunidades me refiero) no sabes diferenciar lo que es una de lo que es la vida normal, pero créeme, amigo de Jimena, que a la mayoría eso no nos pasa. Sabemos perfectamente cuándo tenemos una oportunidad delante si es que tenemos la oportunidad de que se nos presente alguna, claro.
La banca de inversión aka la mili. Mira diría que lo que os hace falta es una buena mili pero a decir verdad mejor no, porque deduzco que la sangre franquista corre por vuestras venas así que preferiblemente mantengámonos alejados de las armas.
Seguimos. Si tienes una amiga que se llama Jimena y no Jenny está todo dicho pero igualmente analicemos. Que su padre sea escultor, respeto. Yo que sé al menos sabe hacer algo con las manos pero claro, que Jime haga joyas y se las venda a otras amigas que pueden comprar joyas como yo me compro unos pendientes del HyM pues tampoco le vamos a dar la medalla del trabajo a la chica.
Y la traca final “Como todos los emprendedores” No. Ahora sí gritemos todos juntos NO es NO. Si te vas a ferias de Londres y París “sin un duro en el bolsillo” no eres como todos los emprendedores. Eres como esa clase de emprendedores que nos intenta hacer creer Power MBA que todos podemos ser. Esos que nos intenta hacer creer la derecha, cobarde o temeraria, que todos podemos ser. Como todos esos emprendedores que frustran la esperanza de todos los que no lo consiguen. Como todos esos que nos hacen creer unos impostores cuando nos sentamos a una mesa con ellos, cuando en realidad son ellos los auténticos farsantes.












