Pudo sentir la mirada de Eva sobre ella, aun cuando su propia mirada descansó todo el rato en los restos de líquido carmín que permanecían en el fondo de su copa. Generalmente Narae no tenía ningún problema con enfrentar miradas ajenas, pero por alguna razón la mirada de la francesa logró cohibirla; y ante esto experimentó un ligero toque de calor recorriendo sus mejillas. Quiso atribuirlo al vino que había bebido hasta casi agotarlo, pero tampoco podía negarse al efecto que tenían esos ojos verdes; sumándole la forma que tenía su acompañante de dirigirle palabras tan bonitas. “Claro que me agradas… ¿y qué dices?” cuestionó un tanto incrédula entre tenues risas. Narae estaba acostumbrada a los halagos, a tal punto de dejar de prestar atención a la forma en la que las personas buscaban catalogarla, ya no parecía tan relevante lo que otros pensaran de ella como alguna vez lo fue en su adolescencia. Sin embargo, las palabras de la rubia provocaron que entre su parloteo una sonrisa genuina se extendiera por sus labios, alcanzando perfectamente las comisuras de sus ojos. “Puedes apostar que no soy para nada imposible de alcanzar, estoy justo aquí.” Se atrevió a alargar su mano para posarla con brevedad sobre el antebrazo de la menor, a modo de juego.
Fue solo cuando Eva tomó el curso de la conversación que Narae se atrevió a mirarla directamente, le gustaba hacer eso cuando alguien se dirigía a ella, precisamente para demostrar que estaba prestando atención. Cuando las palabras comenzaron a fluir de sus labios fue su turno de reparar en lo bonitas que le parecían sus facciones. Por supuesto que le parecía hermosa, la coreana no tenía ningún problema en reconocerlo; no obstante prefirió evitar ahondar en ello y limitarse a seguir asintiendo y confirmar con pequeños mjm que le estaba escuchando. “No sé porqué dijiste lo de antes, ¿lo de no ser tan interesante?” comenzó. “Lo eres, no sabes lo agradable que es escucharte hablar sobre lo que te gusta… Para mi siempre será bonito escuchar a una persona hablar sobre aquello que le apasiona, sobre todo si me cae tan bien como tú. Así que siéntete libre de hablarlo conmigo aun cuando creas que es una pequeñez… porque claramente no lo es, así me aseguraré que te des cuenta de ello.” Reiteró con una media sonrisa que denotaba lo relajada que se sentía en su presencia. “Además tienes una linda voz, si algún día lanzas un podcast de arte, cine y demás créeme que seré la primera en hacerle stream.” Añadió con energía, deseando poder hacerle saber que escuchar más sobre ella realmente la había emocionado. “Me gustaría que me contaras sobre el estilo de música y películas que te gustan. Y descuida que el día que visitemos juntas un museo te agobiaré de tantas preguntas que probablemente no querrás salir más conmigo.” Y es que ella no tenía mucho conocimiento sobre arte, lo que tenía claro es que estaba dispuesta a aprender si podía hacerlo con su nueva amiga.
la mirada de narae descansaba en su copa, tal y como si su presencia la intimidara. eva se enterneció al ver el efecto que provocaba en ella. ahora se preguntaba en dónde se había encontrado kim todo ese tiempo, ¿por qué no le había conocido antes? ahora su existencia se veía bañada en una misteriosa luz, como si las cosas al fin comenzaran a tener sentido. había aguardado tanto por una experiencia como aquella, tanto así que no quería dar un paso en falso. pronto se da cuenta que ha dejado de lado su trago por completo, ni siquiera ha bebido un sorbo por la tensión que le provoca la joven. teme que si el contacto visual entre ellas se sincroniza termine por perder el hilo de la conversación. desea alguna señal que le indique que aquella idea que comienza a formarse dentro su cabeza no es una simple ilusión suya, lamentaría tanto que así fuese. “si voy demasiado rápido pídeme que me detenga” le dice en una especie de susurro, que quizá ni siquiera es audible para su acompañante “creo que es justo que sepas que el sentimiento es mutuo” agregó sinceramente, desde que le vio ese día catorce no ha dejado de pensar en ella, y en cómo sería su siguiente encuentro. hasta el momento no le había decepcionado ni un poco, al contrario, se encontraba fascinada al oírle hablar “justo aquí...” repite cuando narae posa su pequeña mano sobre su antebrazo. por unos momentos queda helada, no sabe como reaccionar, ¿es esta la señal que esperaba? sus mejillas se tiñen de color rosa, no acostumbraba a intimidarse ante la presencia de una chica pero, tratándose de narae todo era muy diferente, hasta sentía las palmas frías. eva se toma el atrevimiento de atrapar su mano y dice “no debería temer a ir demasiado lejos, quién sabe qué me espere más allá” en ese momento reflexionó que quizá no debía alcanzarla, ya que solo puede amarse lo que no se posee en su totalidad. segundos más tarde le permite partir, devolviéndole así su espacio personal. sabe que no hallará mejor sensación que la de su cercanía, pero prefiere su comodidad.
la francesa se expresa con libertad sobre sus gustos, estos que raramente suele compartir, la mayor parte del tiempo se siente incomprendida por quienes le rodean, pero narae luce tan atenta que ha logrado abrirse con ella. gracioso es que tan solo lleven poco tiempo de conocidas y ya se sienta tan unida a la joven. sus palabras le hacen sentir segura, kim esta dispuesta a oír sobre lo que quizá no conoce, y también compartirlo con ella. su voz es melodía para sus oídos, y esta le ha hecho florecer el alma. para eva la única barrera insuperable era el silencio, y ellas parecían entenderse a la perfección. sonríe genuinamente, su corazón late con más velocidad diciendo “no necesito de un podcast para compartir mis gustos contigo... además no creo que tenga el don para llegar a tanta gente. quizá lo que diga no sea interesante para los demás” y se encoge de hombros resignándose a lo que para ella es seguro “la ópera es mi mayor pasión en este instante, y sé que no es para todos... pero hay arias tan bellas, sus intérpretes pueden expresar tanto a través de su voz, y sus ojos... ¿has visto sus ojos?” suelta un largo suspiro, aún no ha podido asistir presencialmente ya que los espectáculos de las vegas no son precisamente los que le gustaría frecuentar. supone narae lo comprende. ha obviado que adora la música clásica, el jazz y el soul, pero ya tendrá tiempo para mencionarlo “me encantaría que pudiésemos visitar juntas un museo, te aseguro que no podrías agobiarme aunque así lo quisieras” eva se había quedado con ganas de saber más sobre los gustos ajenos, esperaba que narae hablara más sobre su persona “podríamos hablar tendido sobre el séptimo arte, creo que serías tú quien terminaría huyendo... por cierto, ¿cuál es tu música favorita? géneros, artistas, no sé-” ni siquiera sabía por dónde comenzar “lo que prefieres contarme.”