' cuando recuerdo que están controlando cada movimiento que hago me siento incómoda. ' confiesa tras salir a la parte de atrás del edificio por un poco de aire y encontrarse con alguien allí. ' ¿tienes un cigarro? ' reflexiona unos segundos. ' ¿o alcohol? ' cualquiera de los dos vicios calmaría sus nervios y sus pensamientos alterados.
no va a mentir: su cuerpo apoyado en la pared da un pequeño vuelco cuando escucha sus palabras iniciales. si bien la observa, de inmediato siente la necesidad de retirarle la vista de encima. menea la cabeza. “ ninguno. lo siento. ” que tampoco debería sorprenderle mucho de él. ladea la cabeza gacha ligeramente en su dirección, “ ¿por qué dijiste lo otro? ” pregunta, “ —lo de controlar nuestros movimientos. ” no es que quiera llevarle la contraria, solo desea entenderla—quizá porque él mismo se había sentido así.
la atmósfera del lugar es sofocante, se siente observada y no logra descifrar si se trata de propias paranoias o si realmente debería preocuparse. eventualmente pierde la paciencia y chasquea la lengua, llamando la atención de la persona más cercana. “ ¿me acompañas a fumar? ” no es que necesite de la compañía, pero teme que necesita un testigo si no quiere que la acusen de irse antes de tiempo. “ tienes cara de que te vendría bien un poco de aire. ”
la voz ajena consigue sacarlo de su embelesamiento, o por lo menos parcialmente. asiente, aunque lo hace por inercia, porque lo cierto es que él no fuma, cosa que la chica ya sabe. aun así, se pone de pie y comienza a caminar en dirección de la puerta. “ aire, sí. ” aclara, refiriéndose a su aversión contra la nicotina. avanza de a pocos, como quien la espera sin hacerlo demasiado obvio. “ ¿tan mal me veo? ” pregunta, aunque no busca una respuesta: sabe que sus párpados hinchados y tez pálida lo delatan lo suficiente.
La conmoción —y confusión— habían logrado acalorarla mientras no existía otra cosa que no fuera incertidumbre al doblar en cada pasillo de Westbound. Por ello se tomó unos segundos para refrescarse en el toilette de señoritas; mojó sus mejillas y su nuca en un intento de calmar sus nervios. Al salir, distraída de su entorno y concentrada en atar su cabello en una coleta alta, colisionó con alguien más. De inmediato dejó caer sus brazos y cubrió su boca con ambas manos. "¡Oh, cuánto lo siento! ¿Te encuentras bien?" se apresuró a decir. "Lo lamento mucho, tengo la cabeza en otro lugar" excusó su torpeza con una sonrisa apologética. "Está costándome vaticinar qué es lo que sucederá" y con un suspiro, acomodó su cabello tras sus orejas. "¿Cómo lo llevas tú?"
así como le toma unos segundos reparar en el choque en un momento inicial, también lo hace recuperarse de este, teniendo que asentir un par de veces una vez que parece salir de su propio ensimismamiento. “ no te preocupes, ” asegura, “ —creo que estamos en la misma. ” aunque sus preocupaciones iban por otro lado, no necesariamente referidas al futuro sino más bien al pasado, a lo que le había pasado a don. si por ello preocupaba su contrato, poco le interesaba. se humedece los labios, sus hombros suben y bajan levemente. “ estoy… estoy. ” determina, pues oscila entre mal y no tan mal, y nunca llega a un estado de plenitud, pero eso no lo dice. después la mira. “ ¿lo has hablado con alguien? ” quiere saber. entiende que algunos de sus colegas habían optado por terapia, pero él jamás lo había probado y no pensaba empezar ahora tampoco.
a carrie toda esa fachada de familia le resulta aparatosa — ni siquiera conoce a la mitad del personal del sello y la mayoría de sus relaciones con sus colegas no escapan de lo superficial cuando no existe una afinidad artística. pero allí está, porque le gusta mantenerse al día y, por sobre todo, porque quizás esta sea la oportunidad que busca para llevar su carrera al siguiente nivel. "tanto silencio... ¿deberíamos preocuparnos?" comenta a modo de saludo. irónica, porque la respuesta es evidente. se deja caer con gracia en el sillón del lounge de westbound y da una calada a su cigarrillo, recién prendido, antes de agregar: "¿crees que deba llamar a mi abogado?" se trata de un chiste, aunque mentiría si negara que la intriga la está matando un poco.
no sabe bien qué responder, quizá porque la tristeza que ha acumulado en su cuerpo ahora se convierte en tensión, como si no pudiera siquiera concebir la posibilidad de un chiste en estos tiempos de desgracia. aun así, deja salir un resoplido que parece una risita muy breve, y bebe de su vaso de agua como excusa para no decir nada. la ve sentarse y no aparta mucho la mirada. “ ¿para qué? ” si es una broma, no la pilla. en cambio, se masajea una de las sienes con visible incomodidad. “ no entiendo bien para qué es la reunión, ” admite, y después se explaya: “ no nos están diciendo mucho. ” y fdr, que es metódico y lógico, necesita toda la información de antemano, en especial si ha de reprimir sus emociones y volver a trabajar. “ ¿crees que habrán despidos? ”
cocina de la disquera era el espacio más vacío de todo el lugar, motivo por el cual galaxia había encontrado refugio allí. "el café está sorprendentemente bueno," entona ante la presencia de un tercero. sorpresa no era tal, en absoluto, después de todo ella misma lo había hecho; algo que rara vez sucedía. " —¿quieres?"
sus pasos son lentos y suaves, ambas manos en los bolsillos de sus pantalones, como si temiera que su presencia no fuese a ser bien recibida. menea la cabeza, “ no soy muy bueno con el café. ” lo que quiere decir es que lo mantiene despierto y nervioso, y solo lo usa cuando tiene que componer. de todos modos, no tarda en hervirse agua para hacerse un té. “ está raro, ¿no? ” refiriéndose al ambiente allá afuera, aunque quizá también entre ellos dos.
* EXTRA, EXTRA! desde westbound mag nos complace presentar a otra de las estrellas del firmamento de don crowlley, FDR TAYLOR, ha hecho una aparición de último momento en las oficinas de westbound tras el fallecimiento del rey midas de la música ¿cuál será su próximo movimiento? descuida, que maureen y sus secuaces le seguirán muy de cerca.
¡bienvenide a recvordshqs, BARB! te agradecemos muchísimo el interés puesto en el proyecto, te recordamos que cuentas con veinticuatro horas para enviar la cuenta de tu personaje, de necesitar más tiempo no dudes en enviar un mensajito a la administración.
# fuera de personaje.
seudónimo: barb.
zona horaria y/o país: gmt-3.
triggers: incesto, non-con, pedofilia.
¿nos das permiso de que tu personaje participe de manera activa en las intervenciones y capítulos?: ¡sí! < 3
¿eres mayor de veintiuno?: sí, estoy viejita.
# ficha de identificación.
nombre y stage name: franklin delaney reed-taylor ; “ fdr taylor ”.
faceclaim: christopher briney.
edad, fecha y lugar de nacimiento: 07 / 05 / 1952, veintitrés años. laredo, texas.
psique: es un chico tranquilo, amigable, un tanto tímido. está acostumbrado a un estilo de vida sencillo, sin lujos. por ello el estrellato le sabe un poco extraño, o más bien nuevo. le gusta entablar amistades y siempre piensa lo mejor de la gente que lo rodea, y puede llegar a pecar de inocente. es benevolente, un adjetivo con el que mejor se le describe. sin embargo, recientemente se ha visto a sí mismo esforzándose de más por encajar entre sus pares, renunciando incluso a sus propias costumbres con tal de sentirse parte de algo.
físico: es el estereotipo de texano promedio, apodado el “ cowboy de cali ”. ni bien llegó a la ciudad se le identificó por su guardarropas de vaquero, que si bien lo refleja correctamente, siente también que se le empezó a estancar en este arquetipo para vender su imagen más que su propio talento. carga su guitarra a todos lados y no dedica mucho tiempo a su aspecto. es alto, delgado, de cabello castaño claro y un pelín más largo del promedio.
puntos clave: trigger warnings : mención de muerte. 001 : su historia es bastante convencional hijo del medio de un matrimonio tradicional, en un hogar tradicional, en un pueblo pequeño tradicional. laredo está en el sur del sur, así que su vida familiar es el estereotipo de núcleo sureño: son católicos, están casados, tienen un establo y cinco hijos. los reed-taylor se dedican a adiestrar caballos para películas hollywoodenses. fdr es justo el tercero de los suyos. para sorpresa de su pueblo, es nombrado en honor al presidente del partido demócrata por insistencia de su madre, que estaba enamorada de él durante su mandato. su padre se opone cientos de veces, pero por fin cede. 002 : como el matrimonio tradicional de la época, fdr se encuentra en un hogar turbulento, con discusiones, gritos y engaños, principalmente de parte de su padre. sus hermanos menores lo sufren más que él, mientras que sus hermanos mayores tan pronto se van de casa, se olvidan del asunto. él, que queda como el más grande en su momento, no ve otra solución más que refugiarse en la música. a sus doce años, su abuela materna le regala una guitarra que fdr no vuelve a soltar. al día de hoy todavía la lleva consigo. 003 : el lado paterno desaprueba su nuevo pasatiempo, temerosos de la idea de que fdr no se dedique a lo que hicieron generaciones y generaciones: trabajar con los caballos. pero él no lo deja. por más que su personalidad maleable amenace con salir en repetidas ocasiones, basta el apoyo de sus abuelos para que continúe tocando. es por ello que la muerte de su abuela lo golpea lo suficiente como para empezar a presentar actitudes más problemáticas en casa: se salta clases, descuida el establo, ignora sus responsabilidades. son charlas con su madre, también afectada por la tragedia familiar, que parecen apaciguarlo de a pocos. sin embargo, nunca vuelve a ser el mismo chico de siempre. 004 : su camino a california empezó con un simple reclutador de un nombre particular a sus oídos sentado en un bar de texas viéndolo tocar una noche que se escabulló de casa hace ya tres años, cuando tenía los veinte recién cumplidos. don crowlley fue, para un creyente religioso, un milagro en carne y hueso, pues fdr estaba un poco perdido por la vida cuando lo encontró y le ofreció la posibilidad de presentarse en westbound records. sabe que el factor de la suerte no es menor, aunque sí hace menor el de su talento, siempre sintiéndose por debajo de la altura de sus pares. y con unos ahorros y una despedida agria, viaja a la ciudad de los ángeles.
# archivo en westbound records.
posición en westbound: músico solista.
relación con don: para fdr, don es algo así como el padre que deseó tener y nunca tuvo. uno que lo entendiera, que viera su potencial, que lo animara a salir de su caparazón y explorara eso que más le gusta: la música. sabe que no era el único pupilo que tenía, pero eso no restaba su admiración por él. genuinamente lo pensaba como una aparición celestial. para él, don no podía hacer nada malo, aspecto que quizá ahora tiene que considerar dos veces.
reacción a su fallecimiento: removido
opinión de westbound: en un principio, creyó que estaba en el paraíso. todos lo trataban bien: eran hospitalarios, agradables, le ofrecían esas cosas que nunca tuvo en su pequeño hogar de clase media. fdr estaba enamorado de westbound, creía que no había lugar más idílico que aquel. por supuesto, con el tiempo llegaron los pequeños quiebres, las pequeñas rupturas, podía ver que el estrellato no era como lo pintaron. que era difícil, más para un chico como él, tan lejano a todo aquello. curaban cómo se vestía, con quiénes se juntaba, sus posibles vínculos amorosos, lo que decía en entrevistas y las portadas de revista que podía y no protagonizar. empezó a sentirse como un producto, el vaquero, y la música, en un segundo plano. ahora, con la partida de don, no sabe bien en dónde está parado—casi seguro de que buena parte de su estadía en la compañía surgía gracias a éste y la fe que puso sobre él.