Mujer: Odio hablar bien de mí. Toda esa pose de “prometo ser maravillosa y cumplir” No me sale. Hombre: Bueno, sea usted misma. M: Odio ser yo misma. Y odio cuando la gente dice “sé tú misma”. ¿Qué es ser tú misma? Yo soy yo misma y yo misma necesita trabajar. Urgente. H: Odio, odio, odio… ¿para cuándo un poquito de amor? ¿Por qué no tiene novio? M: Bueno, el tipo de tipo que se enamora de mí es el típico tipo que a mí no me gusta. Y el típico tipo que a mí me gusta es el típico tipo que nunca se enamoraría de mí. Yo cuando salgo con alguien por primera vez, lo primero que hago es enumerarle todas las razones por las que seguramente me va a dejar. Prefiero el fracaso prematuro. Decepciono de antemano, ahorro tiempo y reproches. H: A ver, tengamos nuestra primera cita…Decepcióneme a lo grande y no sea tímida. M: ¿Quiere que le dé los motivos para no enamorarse de mí? H: ¿Por qué no ? M: No soy perfecta. H: Eso ya me inspira bastante confianza. M: Tengo cierto sentido trágico de la existencia, que siempre me hace pensar lo peor de todo en cualquier situación. H: A ver, si usted tuviera que ponerse un puntaje entre 1 y 10 ¿Qué se pondría? M: Un seis. H: ¿Usted nunca pensó que los motivos para espantar a los hombres también podrían llegar a ser las razones para enamorarse de usted? Todas las ideas son reversibles. Piénselas al revés.

















