—Ajá —respondió, sacando la mano de su boca—, creo que, um, ¿creo que está roto? —terminó su frase más como una pregunta que otra cosa—. Tengo que volver ahí dentro en unos minutos, o la capitana pensará que escapé —se quejó, pero se agarró de su brazo de todas formas para llegar a una banca que se encontraba cerca.
—Lo mejor que puedes hacer ahora es sentarte..—dijo mientras se aproximaban a la banca más cerca. —Y si mi dejas ver podría decirte si está roto o no— agregó, ofreciendo su ayuda. —De todas formas, tendrás que ir a enfermería. Espera, ¿Piensas volver al entrenamiento?— preguntó frunciendo el ceño, creyendo haber entendido mal. Lo menos indicado era que regresara a entrenar.











