Vamos...
—No hay posibilidad de que esa cosa sea una niña buena,— espetó el suizo, tomando un asiento cerca de su compañera de habitación. Y eso porque no había otros libres, y necesitaba acomodar los documentos que llevaba en una carpeta. —Si sigue despertando tantas veces en la noche, la pondré en una caja y la mandaré a Chad, Camila, lo juro.—
Es una niña muy buena, solo que es un bebé y hace cosas de bebé. —Suelta una pequeña risilla, mirando de reojo al rubio compañero de habitación, estaba acostumbrada a él ya por lo que prácticamente nunca se tomaba a mal sus palabras—. Solamente llora cuando se la cae el chupete, me levanto se lo pongo y deja de llorar, no te quejes. —Le saca la lengua, riendo—. Si en el fondo la tienes cariño.















