“Decían que era lunática, temperamental, un poco ‘extraña’, hecha de opuestos y de contrastes. Ella estaba hecha así, tormenta repentina y silencio sin fin, alma de luz y bruja que quema en el alma, estrella que se apaga y sol que renace cada día, instante infinito y tiempo inexistente. Playa que acoge el mar y escollo modelado por las olas, perfume de silencio y melanconía, timidez efímera y rebeldía indomable. Mujeres con miles tonalidades y sorprendentes contrastes, mujeres libres difíciles de comprender, pero siempre de respetar.” (Agostino Degas)

















