Chaos.
—Se lo que estarás pensando.
Por momentos, había percibido que la entereza y la afabilidad con la que se había dirigido a ella se habían esfumado para dejar paso a la desconfianza y emoción por haber disparado en el punto más débil al que no permitía dejar tocar a nadie. Era consciente de que merecía el comentario y que fuese diana de su indignación. Que incluso ella, tan mansa y diplomática ante situaciones agónicas hubiese reaccionado de igual o similar modo.
Bajo los efectos de la desesperación, Klea había tomado como vía la de hacer denotar en ese preciso momento la bomba que sabía podría traerle graves consecuencias pero que en algún momento sabía, estallaría irremediablemente como las verdades más dolorosas lo hacían. El miedo y el nerviosismo del momento la habían empujado a sincerarse. No podía permitir que la persona que más le importaba ahora pudiese serle arrebatado o que sufriese aún más daño de que ya había sido víctima. No otra vez.
Así que había optado por un futuro posible rencor por parte de Noah a cambio de ayuda y de traerlo con vida cómo fuese de aquel Hospital que temía, sería un testigo de tantos de los efectos más dramáticos de aquella guerra. Escombros. Cadaveres. Destrucción.
Las córneas de la médico también se humedecieron al observar a la chica perpleja y emocionada por la confesión. Pudo percibir a su vez como aquel hombre que la acompañaba trataba de protegerla de cualquiera que tratase de hacerle daño y que quizás ahora ella fuese una intrusa no grata para la organización. Otro afectado más por el más profundo de los sentimientos humanos.
Sin embargo, estaba dispuesta a ganarse su confianza y hacerlos entrar en razón. Por Noah, por los niños.
— ... Crees... Que debo ser un ser horrible porque piensas que estoy jugando al mencionar un tema con el que no se permite jugar. Pero es verdad, Sabrine. Tienes que creerme. Aunque sólo sea por aferrarte a esa posibilidad, dame la oportunidad de confiar. ¿Alguna vez los llegaste a ver... Muertos? Escucha. Escúchame. Te explicaré quien es Noah.. O el te lo explicará todo. Quién es y por qué son así las cosas. Todo tiene una explicación. Pero el los ha protegido todo este tiempo.
Ahora Klea buscaba encontrarse con las pupilas de la chica mientras acariciaba sus manos en un gesto que trataba de evocar una confianza ciega, sinceridad y afecto por los niños de los que le hablaba.
— Omar.. Necesita dormir acompañado, le gusta que le cuentes cuentos y que lo abraces para dormir. Están vivos, Sabrine. Han estado vivos todo este tiempo. Y están bien, no les ha faltado de nada gracias a él.








