“Cuando tenga una hija le voy a enseñar a saber distinguir a un patán de un caballero. Le explicaré la diferencia entre las palabras bonitas y los hechos. Que puede intentarlo, pero no es recomendable, quedarse junto a alguien que asume el papel de víctima o intenta lastimarse. Le diré que puede ser pintora, abogada, escritora, poeta, científica, futbolista, cocinera, maestra, mecánica, pero que siempre elija lo que haga feliz a a su corazón. También le enseñaré la importancia del amor propio para no compararse y evitar los desaires entre tantas apariencias y estereotipos. Que honre a su cuerpo, que explore sus deseos, pero que también esté consciente del sufrimiento envuelto en los excesos. Y sobre todo, le enseñaré a pensar, para que razone, medite, reflexione, intuya y sepa elegir con inteligencia y juicio propio, yo sé que no podré cuidarla de todos los peligros, pero al menos estará consciente de sus decisiones y tendrá la confianza en sí misma para elegir lo mejor para ella.”